¿A alguien se le puede
ocurrir que un gobierno municipal sea el responsable de una masacre de perros?
¿Alguien cree seriamente que desde un sillón de intendente se pueda ordenar una
matanza indiscriminada de animales, con un poderoso tóxico que podría comprometer
la vida de las personas?
Al mismo tiempo ¿alguien
puede creer que la matanza de los perros en Pirovano es una “cama” en contra del
gobierno municipal? Ambas suposiciones parecen insensatas pero aún así, recorren
el magma social bolivarense por estos días. Eso es lo que torna a este acto
criminal, en un acertijo difícil y que, se supone, la Justicia está tratando de
dilucidar.
En esta semana, fuentes
cercanas al gobierno daban por hecho que la masacre fue una tendida para
generar bronca, malestar e inestabilidad en la población. Alimentaban la teoría
conspirativa al límite de lo irracional porque cuesta creer que pueda haber
gestores políticos que apelen a un ingenio tan malsano para fastidiar y/
desestabilizar a un gobernantes.
Sin embargo, siempre hay
un sin embargo, el pedido de informes que esta semana elevó el bloque de
concejales radicales, en el que le solicitan al Poder Ejecutivo que detalle las
acciones llevadas a cabo por el gobierno a partir de que el delito fue dado a
conocer, resulta demasiado expeditivo en términos de reacción. Se diría que los
ediles radicales en ejercicio de la oposición tienen una agilidad y unos reflejos envidiables.
Lo explico: el envenenamiento
de animales ocurrió el jueves por la noche o madrugada del viernes y la muerte
de las mascotas siguió durante días por el efecto residual del tóxico. El miércoles,
el bloque de concejales ya estaba en los medios con el pedido de informes que,
valga la rareza, había sido respondido en gran medida por los funcionarios de
Salud, Protección Ciudadana y el concejal pirovanense Oscar Ibañez, en
conferencia de prensa.
¿El pedido de informes al
DE fue realizando con anterioridad a la conferencia de prensa de los
funcionarios y el concejal (lunes a la mañana)? ¿O fue redactado sin que sus
autores hayan leído el diario/escuchado las radios? Ahí parece haberles fallado
el timing. Casi todas las preguntas, insisto, habían sido respondidas en el
diálogo de Nelson Condado, Juan Albanese y Oscar Ibañez con los medios de
comunicación locales.
También resulta de
prodigio la tapa y la columna que le dedica el diario Clarín al tema y la nota del
canal TN al intendente. Y es raro por su lado, que Eduardo Bucca se haya
expuesto a una nota con el Grupo, pasando por alto lo que a esta altura ya es
una obviedad y es que desde allí sólo vendrán dardos, visualizado su gobierno
como kirchnerista (al menos fuera de la frontera).
Si para lograr una nota
con cualquier funcionario municipal (más aún con el intendente), a muchos
periodistas nos cuesta poco menos que una costilla, no deja de consternar que
los colegas del hegemónico la hayan tenido tan fácil y por otro lado, se hayan
salido con la suya de poner al mandatario en una situación más que incómoda. ¿O
será tal vez que la periodista de “el gran diario argentino”, no habló con Bali
sino con su director de prensa? Porque, no vayamos a creer que si María Laura
Avignolo dice que dialogó con el intendente esto se ajusta a una verdad
estricta…
Hay párrafos en la nota de
Clarín que son elocuentes en cuanto a la intencionalidad, de mínima, de
ridiculizar al gobierno comunal: “(…) La
jefa de bromatología, Andrea Sasía, tiene tal shock que ha pedido ayuda a un
psicólogo”. ¿A quién satisface esta información? ¿Cuál podría ser el
sentido de aportar este dato sino el de ridiculizar a la funcionaria además de
hacer reduccionismo producto de la desinformación? ¿Quién le dijo a la
periodista que Sasía concurre a un psicólogo por este motivo y no por alguna
otra cuestión, por ejemplo?
“Las
familias tratan de conformar a los chicos que perdieron a sus animalitos brutalmente.
Oscar Ibánez, el kirchnerista del Comité de Crisis, concejal y ex empleado de
la farmacia, prefiere pensar que es “un atentado político” y llama a la gente a
“declarar sin miedo a la Justicia””. Acá hay dos elementos
interesantes. Por un lado decir que Ibañez es “kirchnerista” es un error
periodístico, aunque no un error en cuanto a la intención manifiesta. Para
Clarín, lo “kirchnerista” es dañino per se y si el concejal es k, el concejal
es dañino (silogismo clarinesco).
Ibañez, como sabemos los
bolivarenses que no vivimos en París, integra el bloque del Partido
Justicialista, no el del Frente para la Victoria. Apoya al gobierno de Cristina
Fernández, que no es lo mismo. Los bloques están juntos, que no es lo mismo.
Pero para Clarín, aunque sea una mentira, vale si es para sembrar intriga.
El otro detalle
interesante es que destaca su condición (la de Ibañez) de “ex empleado de la
farmacia”, cuando en rigor Oscar además debe ser ex integrante de tal o cual
equipo de fútbol infantil, ex alumno de aquella o esta escuela, ex vecino de
fulano o mengano, concejal electo desde hace tanto, etc. Es berreta la mención
del diario, pero como esa mención no viene a cumplir una función estética, sino
que quiere generar suspicacias, la pertinencia mata a la belleza.
Se podría continuar con el
desplume de la nota del diario de mayor tirada de la Argentina, pero no era la
idea de esta columna. Si hubo una idea en su génesis, fue la de proponer otro
punto de vista, un poco más alerta para ver posibles contubernios entre
personajes que quizás no duden en provocar una crisis como ésta para poner en
jaque a una gestión. En algunos sectores hay ejercicio de cacerola cuando el
que está enfrente es un gobierno popular (o que se parece a, en este caso). Ojo
al piojo.
No obstante haber aclarado
que no era el punto de esta nota, vamos por otro textual: “La gente en Pirovano tiene una sospecha: se pregunta qué hacían las
barredoras municipales, que inusualmente recorrieron las calles del pueblo, aun
las de tierra, esa noche”. Acá, entiendo que los lectores de Periodista y punto no precisan nada más
para despejar dudas respecto de la intención de quien escribe la nota en
Clarín, de responsabilizar de la masacre al gobierno.
Ese párrafo, sin embargo,
abre la puerta para otra nota en ciernes y que tendrá la intención de echar una
mirada a las internas municipales, entre “los nuevos” y “los de antes”, todos
ellos trabajadores del municipio que hacen de sus espacios, auténticos campos
de batalla diarios. Ya se escucha el run run de esas luchas intestinas en todo
el pueblo, en las cuales habría (el potencial es sólo por las dudas) antiguos
empleados que boicotearían la actual gestión a fuerza de desacreditarlo o de
tratar mal a las personas para generar un clima hostil. Hay ejemplos de esto
con nombres y apellidos. Pero ése, será tema de una próxima nota.
Como final abierto,
expectante, ambiguo, vale la pena preguntarse por qué, si las hipótesis de
conspiración o de atentado parecen insensatas, hay sin embargo todo un
entramado y un andamiaje que las tornan verosímiles. ¿Qué hay detrás del
asesinato de animales en Pirovano? Y la del millón ¿A quién beneficia que se
torne denso el clima social?
Daniela Roldán