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sábado, 17 de marzo de 2012

Clarín se ocupó de la masacre de perros: la bolilla que faltaba



¿A alguien se le puede ocurrir que un gobierno municipal sea el responsable de una masacre de perros? ¿Alguien cree seriamente que desde un sillón de intendente se pueda ordenar una matanza indiscriminada de animales, con un poderoso tóxico que podría comprometer la vida de las personas?
Al mismo tiempo ¿alguien puede creer que la matanza de los perros en Pirovano es una “cama” en contra del gobierno municipal? Ambas suposiciones parecen insensatas pero aún así, recorren el magma social bolivarense por estos días. Eso es lo que torna a este acto criminal, en un acertijo difícil y que, se supone, la Justicia está tratando de dilucidar.
En esta semana, fuentes cercanas al gobierno daban por hecho que la masacre fue una tendida para generar bronca, malestar e inestabilidad en la población. Alimentaban la teoría conspirativa al límite de lo irracional porque cuesta creer que pueda haber gestores políticos que apelen a un ingenio tan malsano para fastidiar y/ desestabilizar a un gobernantes.
Sin embargo, siempre hay un sin embargo, el pedido de informes que esta semana elevó el bloque de concejales radicales, en el que le solicitan al Poder Ejecutivo que detalle las acciones llevadas a cabo por el gobierno a partir de que el delito fue dado a conocer, resulta demasiado expeditivo en términos de reacción. Se diría que los ediles radicales en ejercicio de la oposición tienen una agilidad  y unos reflejos envidiables.
Lo explico: el envenenamiento de animales ocurrió el jueves por la noche o madrugada del viernes y la muerte de las mascotas siguió durante días por el efecto residual del tóxico. El miércoles, el bloque de concejales ya estaba en los medios con el pedido de informes que, valga la rareza, había sido respondido en gran medida por los funcionarios de Salud, Protección Ciudadana y el concejal pirovanense Oscar Ibañez, en conferencia de prensa.
¿El pedido de informes al DE fue realizando con anterioridad a la conferencia de prensa de los funcionarios y el concejal (lunes a la mañana)? ¿O fue redactado sin que sus autores hayan leído el diario/escuchado las radios? Ahí parece haberles fallado el timing. Casi todas las preguntas, insisto, habían sido respondidas en el diálogo de Nelson Condado, Juan Albanese y Oscar Ibañez con los medios de comunicación locales.
También resulta de prodigio la tapa y la columna que le dedica el diario Clarín al tema y la nota del canal TN al intendente. Y es raro por su lado, que Eduardo Bucca se haya expuesto a una nota con el Grupo, pasando por alto lo que a esta altura ya es una obviedad y es que desde allí sólo vendrán dardos, visualizado su gobierno como kirchnerista (al menos fuera de la frontera).
Si para lograr una nota con cualquier funcionario municipal (más aún con el intendente), a muchos periodistas nos cuesta poco menos que una costilla, no deja de consternar que los colegas del hegemónico la hayan tenido tan fácil y por otro lado, se hayan salido con la suya de poner al mandatario en una situación más que incómoda. ¿O será tal vez que la periodista de “el gran diario argentino”, no habló con Bali sino con su director de prensa? Porque, no vayamos a creer que si María Laura Avignolo dice que dialogó con el intendente esto se ajusta a una verdad estricta…
Hay párrafos en la nota de Clarín que son elocuentes en cuanto a la intencionalidad, de mínima, de ridiculizar al gobierno comunal: “(…) La jefa de bromatología, Andrea Sasía, tiene tal shock que ha pedido ayuda a un psicólogo”. ¿A quién satisface esta información? ¿Cuál podría ser el sentido de aportar este dato sino el de ridiculizar a la funcionaria además de hacer reduccionismo producto de la desinformación? ¿Quién le dijo a la periodista que Sasía concurre a un psicólogo por este motivo y no por alguna otra cuestión, por ejemplo?
“Las familias tratan de conformar a los chicos que perdieron a sus animalitos brutalmente. Oscar Ibánez, el kirchnerista del Comité de Crisis, concejal y ex empleado de la farmacia, prefiere pensar que es “un atentado político” y llama a la gente a “declarar sin miedo a la Justicia””. Acá hay dos elementos interesantes. Por un lado decir que Ibañez es “kirchnerista” es un error periodístico, aunque no un error en cuanto a la intención manifiesta. Para Clarín, lo “kirchnerista” es dañino per se y si el concejal es k, el concejal es dañino (silogismo clarinesco).
Ibañez, como sabemos los bolivarenses que no vivimos en París, integra el bloque del Partido Justicialista, no el del Frente para la Victoria. Apoya al gobierno de Cristina Fernández, que no es lo mismo. Los bloques están juntos, que no es lo mismo. Pero para Clarín, aunque sea una mentira, vale si es para sembrar intriga.
El otro detalle interesante es que destaca su condición (la de Ibañez) de “ex empleado de la farmacia”, cuando en rigor Oscar además debe ser ex integrante de tal o cual equipo de fútbol infantil, ex alumno de aquella o esta escuela, ex vecino de fulano o mengano, concejal electo desde hace tanto, etc. Es berreta la mención del diario, pero como esa mención no viene a cumplir una función estética, sino que quiere generar suspicacias, la pertinencia mata a la belleza.
Se podría continuar con el desplume de la nota del diario de mayor tirada de la Argentina, pero no era la idea de esta columna. Si hubo una idea en su génesis, fue la de proponer otro punto de vista, un poco más alerta para ver posibles contubernios entre personajes que quizás no duden en provocar una crisis como ésta para poner en jaque a una gestión. En algunos sectores hay ejercicio de cacerola cuando el que está enfrente es un gobierno popular (o que se parece a, en este caso). Ojo al piojo.
No obstante haber aclarado que no era el punto de esta nota, vamos por otro textual: “La gente en Pirovano tiene una sospecha: se pregunta qué hacían las barredoras municipales, que inusualmente recorrieron las calles del pueblo, aun las de tierra, esa noche”. Acá, entiendo que los lectores de Periodista y punto no precisan nada más para despejar dudas respecto de la intención de quien escribe la nota en Clarín, de responsabilizar de la masacre al gobierno.
Ese párrafo, sin embargo, abre la puerta para otra nota en ciernes y que tendrá la intención de echar una mirada a las internas municipales, entre “los nuevos” y “los de antes”, todos ellos trabajadores del municipio que hacen de sus espacios, auténticos campos de batalla diarios. Ya se escucha el run run de esas luchas intestinas en todo el pueblo, en las cuales habría (el potencial es sólo por las dudas) antiguos empleados que boicotearían la actual gestión a fuerza de desacreditarlo o de tratar mal a las personas para generar un clima hostil. Hay ejemplos de esto con nombres y apellidos. Pero ése, será tema de una próxima nota.
Como final abierto, expectante, ambiguo, vale la pena preguntarse por qué, si las hipótesis de conspiración o de atentado parecen insensatas, hay sin embargo todo un entramado y un andamiaje que las tornan verosímiles. ¿Qué hay detrás del asesinato de animales en Pirovano? Y la del millón ¿A quién beneficia que se torne denso el clima social?
Daniela Roldán