sábado, 20 de julio de 2013

LANZAMIENTO DE LA LISTA DEL FRENTE PARA LA VICTORIA/ BALI BUCCA

“Hay que pensar en grande, con los pies en la tierra pero pensar en grande”

En el discurso de cierre del acto de presentación de la lista oficialista, el intendente Eduardo Bucca enumeró las obras que se están realizando e invitó a los presentes “a soñar en grande”. Pidió que todos los presentes defiendan el proyecto el próximo 11 de agosto.
Ante unas 900 personas que colmaron las instalaciones del Club Villa Juana, se presentó el viernes  a la noche, la lista de candidatos del Frente para la Victoria, con miras a las elecciones primarias del 11 de agosto.
Estuvieron presentes intendentes y concejales de la Sección, los legisladores César Valicenti y  Luciano Martini junto a actuales funcionarios de gobierno municipal, militantes del espacio local, agrupaciones kirchneristas y peronistas y vecinos en general.
Junto a los candidatos locales en la grada, estuvieron también el olavarriense Miguel Santellán y el intendente de Tapalqué, Gustavo Cocconi, quienes se proponen como concejal en Olavarría ciudad y legislador por la Séptima respectivamente.
Uno a uno fueron convocados los integrantes de la lista, desde los consejeros escolares suplentes hasta quien encabeza la formula local para integrar el Concejo Deliberante, Marcos Pisano.
Antes de los discursos previstos, se dispuso un video que reflejó aspectos de “la década ganada”, con imágenes y sentidos muy caros al pensamiento político de los presentes, quienes aplaudieron casi en forma constante.
En las paredes del club, los carteles daban cuenta de pertenencias: Perón, Evita, Kirchner, Cristina, Chavez. Los flameadores, sombrillas, bombos, trompetas y los colores también, con predominio del verde que caracteriza a la gestión de Bali Bucca, le dieron marco a una reunión en la que “no estamos festejando nada”, como adelantó el intendente, pero en la que lanzó la campaña a puro fervor militante que se parecía mucho a una fiesta.
El más aplaudido, de pie, con muchos con ojos lacrimosos, fue José Bucca, pre candidato a tercer concejal. El padre de Bali fue literalmente ovacionado por los jóvenes, mayores, adultos mayores y chicos presentes.
La encargada de romper el hielo en términos de discursos, fue Soraya Eberhard, actual concejal, quien entre otros conceptos señaló que la actual gestión municipal ha tenido en cuenta a las localidades. Enumeró algunas de las obras que se están realizando “más de 42 obras” en marcha, que son proyectos “plasmados en un documento abierto con demandas de los vecinos”. De ese documento, dijo Eberhard, más del 80% se está concretando.
Luego fue el turno de Gustavo Cocconi, quien fue saludado al grito de “atención, atención, Cocconi te saludan los soldados de Perón”.  El actual intendente de Tapalqué y pre candidato a senador, dijo que “nosotros pertenecemos a un municipio pequeño pero que ha visto que el Estado presente, tanto nacional como local ha ido transformando la realidad de cada vecino y vemos cómo en Bolívar ha empezado a darse con Bali Bucca, con su equipo joven y que se merece que le demos todo el apoyo”.
A su turno, quien encabeza la lista del FpV y es actual jefe de la Anses local, tuvo la palabra. En su discurso, Marcos Pisano relató los comienzos de su militancia junto a Bali y resaltó algunos números que, desde la Administración Nacional de Seguridad Social que dirige a nivel local, dan cuenta del Estado presente.
Destacó Pisano que “Anses es la nave insignia de las políticas de inclusión social” y destacó que “hoy más de 9 mil jubilados, más de 3 mil AUH, se pagan acá en Bolívar, 2500 chicos de escuelas públicas tienen su computadora (…) es por eso que tomo con total responsabilidad este lugar que me ha tocado ocupar, de ser primer candidato a concejal”.
Cerró el acto el intendente Bucca. Y otra vez el “Eduardo, te saludan los soldados de Perón”. “No estamos festejando nada hoy, estamos alegres porque vemos un gran equipo de trabajo, porque vemos la construcción política que venimos haciendo desde hace años (…)”, dijo en la apertura de un discurso de varios minutos.
El intendente recordó los “años que perdía” Bolívar, mientras transcurrían “los gobiernos de Néstor y de Cristina” y a la par que otros municipios crecían, Bolívar se estancaba. Destacó que cuando llegó al gobierno se encontró con una municipalidad “gris”, que cerraba “a las 2 de la tarde”.
Bucca remarcó los millones pesos en deuda con el que se encontró cuando asumió su cargo. “Teníamos un Bolívar con muchas deudas sociales”, además. “Sin cloacas, con pueblos olvidados, postergados por muchos años y rápidamente pusimos la maquinaria en marcha”.
También instó a todos a todos a que conozcan todo lo que está haciendo, “para poder dar los debates y para defenderlo con ganas y mucha garra”. Dijo que la recuperación de las fiestas populares –por ejemplo- “también son políticas inclusivas”.
“Hay que pensar en grande, con los pies en la tierra pero pensar en grande”, dijo entre tantas cosas Eduardo Bucca, quien instó a todos a pensar en un Bolívar integrado “a la Nación, a la Patria Grande y al mundo”.
Encendido, Bucca finalizó diciendo que “acá no hay lugar para los tibios” (…) “yo les pido a cada uno, que a esta elección la ganamos corazón a corazón, apoyando a Martín Insaurralde (primer candidato a diputado), a Marcos Pisano”, a toda la lista del proyecto nacional.

Daniela Roldán

viernes, 3 de mayo de 2013

Se hará este sábado la Muestra del Taller de Teatro Municipal


Luego de un par de postergaciones, se llevará a este sábado la Muestra del Taller de Teatro Municipal, que dirige José María “Mono” Alabart. La presentación comenzará a las 21 horas, en la sede de la Dirección de Cultura.

“Se trata de mostrar lo que hemos trabajado en el último período del taller, que es la labor en base a un personaje. Para esto tomamos una obra de Federico García Lorca, La Casa de Bernarda Alba, de la cual vamos a ver algunas escenas; que es el trabajo de las alumnas actrices”, sintetizó el actor y director.
Una parte “previa a ese trabajo” se hizo sobre poemas, con la idea de que el alumno vaya incorporando un texto que no le es propio, dijo Alabart respecto de lo que se estará en condiciones de “mostrar”.
Las “alumnas actrices” llevan unos tres meses de trabajo en el taller, cuya dinámica se podría resumir así: “al principio se trabaja con la memoria emotiva o sensorial, juntamente con la adaptación grupal tendiente a la desinhibición, para después ir hacia la improvisación, que es el eje del hecho teatral y luego poder abordar el texto”.
Lo que se va a ver este sábado en la Muestra, es una síntesis de todo aquello, “donde no estará en juego el hecho estético, sino solamente el trabajo del actor, con una identificación desde lo interno con el personaje”.
La austeridad de la presentación se corresponderá al hecho de que la Muestra se trata de una instancia del aprendizaje. Por eso, “habrá un vestuario elemental, que no será de época ni riguroso, en fin, no estará en juego todo lo que compone una puesta en escena, porque no es ese el objetivo del taller en este momento. Es bastante artesanal. A lo que le doy prioridad es la identificación con el personaje y la situación; allí está enfocado el trabajo”.
Además de las escenas de La Casa de Bernarda Alba, se leerán los poemas El crimen fue en Granada, de Antonio Machado, Elegía Primera, de Miguel Hernández, Balada del que nunca fue a Granada y A Federico García Lorca, de Rafael Alberti, Muerte del Poeta, de Raúl González Tuñón, Oda a Federico García Lorca y Explico algunas cosas, de Pablo Neruda y La casada infiel, de Federico García Lorca.
El grupo del taller está integrado exclusivamente por mujeres… ¿Qué limitaciones le imprime eso al trabajo?
-Trae limitaciones el hecho de que no haya hombres en el taller. Por un lado, el de conseguir material de trabajo; la mayoría de las obras que son útiles para trabajar la estructura dramática, tienen personajes masculinos. Luego, uno de los componentes fundamentales dentro de esa estructura dramática es el conflicto y ese conflicto tiene que ver con una cuestión hombre-mujer.
Las escenas más ricas para trabajar tienen que ver con la seducción que no se pueden trabajar porque además, yo no abono a la metodología que una mujer haga de hombre, al menos en esta instancia del taller. Luego, puede ser una búsqueda estética determinada, que podemos respetar, pero no en la instancia del taller.
¿Y cuáles son las fortalezas?
- La fortaleza, justamente, tiene que ver con que hubo que agudizar la imaginación. Seguro que si hubiera habido dos o tres varones no estaríamos trabajando este texto, que es hermoso… Y eso es gratificante.

Federico
La Muestra del taller será también un homenaje a Federico García Lorca, los poemas que se leerán allí, fueron escritos por los amigos del granadino, luego de que fuera asesinado.
Federico, dijo Alabart, “no fue un mero dramaturgo, sino que fue un poeta y un artista en el sentido más amplio de la palabra. Era bailarín, músico, compositor y hasta director de sus propias puestas teatrales. Entrar en la vida de Lorca es una fiesta. Como dijo Neruda, “fue una de las personas más felices que conocí”.
Daniela Roldán

DATOS DE LA MUESTRA
Sábado 4 de mayo
Lugar: Dirección de Cultura. Güemes 35.
Hora: 21.00
Participan: Norma Borgogno, Camelia Peret, Paola Poggio, Graciela Sagardoy, Susana Silva y Gigliola Violini.
Entrada: un alimento no perecedero para continuar ayudando a las víctimas de la inundación en La Plata.

viernes, 19 de abril de 2013

Derechas


En los años 90, cuando gobernaba la derecha, la derecha decía que hablar de izquierdas y derechas era un anacronismo. Se acuerdan, en fin de la historia y de las ideologías.
En los años 90, mientras cientos de bolivarenses se quedaban sin trabajo, otros cientos cobraban la mitad del sueldo, otros cientos nunca fueron registrados y mientras no se construía ni una casa en el pueblo, la derecha hacía mutis por el foro.
Hubo a fines de los 90, la propuesta de un apagón en contra del desguace del estado en manos del gobierno de entonces, de derecha. En Bolívar, comercios raquíticos de clientes ni siquiera amagaron con apagar las luces, sólo por cinco minutos, para manifestar adhesión a la medida.
Cuando las agrupaciones de la izquierda de entonces realizaban marchas o concentraciones de protesta en la esquina de la municipalidad, los bolivarenses que pasaban por allí los observaban cual si estuvieran frente a un happening o algo así (vaya a saber uno qué ideas se cruzaban por la cabecita de aquel bolivarense distraído).
Por esos años locos de gobierno de derecha (si no tiene buena memoria, si no recuerda cómo eran esos aciagos momentos, fíjese lo que ocurre hoy en España; a pie de página se le sugieren un par de sitios confiables y notará la similitud) sucedió que el canal de televisión local, el Canal 4, en el que trabajaban periodistas, locutores, operadores técnicos, fue “comprado” por Cablevisión.
El resultadode esa compra en lo inmediato, fue una caída de la fuente laboral que impactó en muchos de esos empleados y sus familias. El resultado final, que era el verdadero motivo de esa compra y de la compra de todos los canales pueblerinos, fue ganar la hegemonía discursiva y trabajar en la construcción de un sentido común a la carta. Es decir, que la gente piense lo que el medio quiere que piense; lo que el grupo multimedio quiere.
En los brillantes años de las “feyaris”, de las putas caras en la Casa Rosada, del glam a base de animal print y brillos de cotillón (por decir algo muy bizarro), asesinaron al fotógrafo José Luis Cabezas. En una cava de Pinamar, su cuerpo torturado y quemado, daba cuenta de los tiempos difíciles que corrían para quienes pretendían cuestionar al poder económico (a la derecha). Es que poder económico y poder político eran la misma cosa, conformaban la misma S.A.
Muchos propietarios de comercios, de campos, de empresas de servicios, de medios de comunicación, iban adquiriendo enormes deudas. Algunos ponían en riesgo sus empresas, otros las hacían subsistir a costa del sacrificio de sus trabajadores, otros cerraban las persianas sin más culpa y dejaban a cientos de miles de obreros en la calle. Crecían los remises y los kioscos como hongos.
Hubo una mujer en Bolívar, Remedios Giles, que protestaba frente a la municipalidad. Sola. Pegaba carteles en el frente del edificio comunal. Exigía cumplimiento de sus derechos; al trabajo, sin ir más lejos. Es que en aquellos tiempos locos, el desempleo era la marca registrada en el país y en Bolívar. Y el empleo no registrado era la vedette. La mentada “cadena de pagos” que estaba “cortada” era la excusa perfecta para no pagarle al eslabón más débil de esa cadena. En síntesis, trabajadores mal pagos y en negro.
Ah, qué tiempos aquellos dirá la derecha, en los que no había nadie exigiendo a los patrones que dialoguen en paritarias. “Si no te gusta lo que te pago, no hay problema, hay 2000 tipos detrás esperando por este puesto”, decían los empresarios de derecha y esclavizaban gente a su antojo.
Los maestros de Suteba protestaban en los 90´s. Marcha federal, carpa blanca, paros a los que sólo adherían los maestros de Suteba (¿si el aumento, en caso de lograrlo, lo cobraban hasta los que no paraban? Sí, claro). Los alumnos, muchos de ellos, se desmayaban en el aula como consecuencia de la inanición. Los gremios que no eran el Suteba practicaban su mutis.
La Federación Agraria, en los complicados años 90´s, participaba junto a las organizaciones sociales de una cosa muy loca llamada FRENAPO. Que era ni más ni menos que el Frente Nacional contra la Pobreza. Es que eran pobres, los productores de la FA. Vaya si lo eran en los aciagos 90´s, que muchos de ellos vieron flamear el “sucio trapo rojo” (el de remate, claro) en las tranqueras, unos años después.
El Parque Industrial de Bolívar era una entelequia. La construcción de viviendas sociales era un concepto en desuso. Hablando de conceptos en desuso: paritarias, trabajo registrado, derechos laborales, convenios colectivos. Conceptos en boga en aquellos locos locos años: desregulación (de todo), flexibilización laboral, ajuste, recorte del gasto público, despidos y luego, subiendo en el top five, corralito.
El armado de esta nota,  hasta este punto, pudo prescindir de arduas búsquedas en archivos, porque todo está guardado en la memoria. Por eso, para los memoriosos, será gran una redundancia.
Y también por eso, leer este textito más austero que Francisco, es tarea para el hogar para aquellos que tienen fiaca, para los haraganes intelectuales, para los desaprensivos de siempre, que un buen día se encuentran sumando su cuerpito a una concentración de derechas, creyendo, de descuidados nomás que son, que los intereses de las derechas los incluyen.
Mucho más trabajoso sería tener que reflexionar acerca de la construcción de sentido que se hace en los medios de comunicación, acerca de cómo se interpela el sentido común desde las usinas de propaganda de derechas, cómo los utilizan a esos desaprensivos de siempre, que terminan repitiendo lo que los dueños de todo quieren que repitan.
La duda que flota, tras ese simple ejercicio de memoria es ¿cómo es posible que cuando Bolívar se caía a pedazos como el resto del país, cuando no se construía ni una vivienda, ni se hacían cloacas en los barrios, ni se invertía en infraestructura, los que protestaban eran una decena y ahora lo hacen unos  300?
Admitamos que no es un gran número este último, pero en términos proporcionales a la población y sobre todo a la escasa tradición movilizadora de este pueblo, es digno al menos de una mirada.
No obstante ese número, la derecha local sigue sin sumar muchas más voluntades que en las últimas elecciones, eso es visible. Y hay que tener en cuenta que la mayoría de los manifestantes del jueves, vive en las cuadrículas de 16 x 16 o en los campos, desde donde tardan menos en llegar al mástil de lo que invierte un trabajador que se moviliza en bici desde Pompeya.
La derecha local es bochinchera, lo demostró en 2008, cuando el discurso del mito fundante caló en los sectores populares desprevenidos. Luego, al andar del carro los melones se acomodaron solos y la base social que sustentó a las patronales volvió a ser la que era.
Ahora, las derechas avanzan una vez más, en América latina y en Europa. Acá, intentan poner en jaque a los gobiernos populares (diz que populistas). En Venezuela matan a chavistas, pero como los medios más poderosos están (igual que acá) en manos de la derecha, culpan de esas muertes a los chavistas.
“La derecha cree que el poder le pertenece. Cuando salen electoralmente de los palacios de gobierno, suelen desconocer las elecciones. Primo de Rivera, Franco, Pinochet, Salazar, Videla, Carmona… Desde que desapareció la URSS, la derecha del fin de la historia creyó que ya no tenía adversarios. Chávez les descuadró las cuentas. Por eso aplicaron en Venezuela todas las tretas. Pero el proceso bolivariano las derrotó todas, incluido el golpe tradicional. Tuvieron que ponerse la máscara de demócratas” (Juan Carlos Monedero www.comiendotierra.es).
En el mismo sentido, el diputado por el Frente Nuevo Encuentro, Juan Carlos Junio, escribió: “En su plan de acoso y desestabilización para frenar el avance de nuestros gobiernos populares, intentan ganar las calles con cacerolas, campañas de miedo, desabastecimiento, aumentos desmesurados de precios, operaciones mediáticas escandalosas y otras formas, para generar desconcierto en la población”.
Agrega el legislador: “Todo este combo forma parte de una estrategia que también es la de siempre. Se trata de acosar a las democracias americanas que ya no aceptan el orden político y social que dictan el Imperio y las burguesías locales, intentando lograr consenso social para derrotarlo. Si esa táctica no tiene éxito, se activa la conspirativa, ahora con métodos más sofisticados que tienen como ariete principal a los grandes medios de comunicación, mutados a medios de dominación política y cultural”.
Las imágenes de las cacerolas atentando contra las puertas del Congreso de la Nación son un símbolo; las consignas contra Chavez, en una protesta bolivarense, también. La intención, a veces lograda, de que el sujeto de a pie respalde al Poder Judicial también es un símbolo del accionar de la derecha. Solo es cuestión de saber mirar y de querer entender, sin fiaca, que corren tiempos en los que más vale estar espabilado, como lo está gran parte del pueblo argentino, a quedar jugando en off side en el partido de la derecha.
Daniela Roldán

sábado, 16 de febrero de 2013

“Tenemos a Rafael”



Con las consignas “Ya tenemos presidente, tenemos a Rafael” y “Todo, todito, votá por 35”, se montó (en términos de slogans) la campaña presidencial de Rafael Correa. El mandatario ecuatoriano, al frente de Alianza Pais, deberá refrendar su gobierno en elecciones libres a celebrarse hoy, con el 50 por ciento de los votos, para evitar la segunda vuelta. “35”, es el número de la lista de sus asambleístas.
A pura gambeta, en todo el mundo se pudo tener acceso a esos slogans y también a la plataforma, tan resistida desde la derecha, de la “revolución ciudadana”. ¿Gambeta a quiénes? A los soportes mediáticos tradicionales, claro.
Algunos, -la mayoría- de los presidentes latinoamericanos tienen problemas con los medios de comunicación, en la medida que las decisiones de esos gobiernos generan políticas que incomodan a los sectores que históricamente manejaron la balanza del bien y del mal en la región.
Es en ese contexto que el uso de las redes sociales y las plataformas digitales a disposición de cada vez mayores porciones de la sociedad, le vienen como anillo al dedo a estos jefes políticos que han aprendido a comunicarse en forma directa con sus pueblos. Esas formas comunicacionales implican auténticas gambetas al poder deformador y manipulador de los grandes medios y, desde la mirada de una observadora y seguidora, los resultados son sorprendentes.
Chavez, Correa, Fernández de Kirchner, Rousseff, Morales y hasta Obama son los nombres propios escogidos por los grandes grupos mediáticos para llevar adelante una tarea sistemática de demonización. Se disparan sobre ellos los calificativos más gruesos, que muchas veces calan en los imaginarios colectivos hasta un extremo impesando desde una inteligencia media.
El presidente de Venezuela, Hugo Chavez, es sin dudas uno de los blancos preferidos por las grandes corporaciones mediáticas, que incluso llegaron a perpetrar un golpe de estado en su contra, avalado por el entonces gobierno de los Estados Unidos (ver La revolución no será televisada). 
Se recordará, con vergüenza, que en enero pasado El País de España, publicó una falsa foto de Chavez agonizando. Dijo acerca de esa publicación el profesor Juan Carlos Monedero: “Lo grave, más allá del error, es la voluntad política (política, no nos engañemos) de publicar una foto que, en su lectura, podía producir efectos que van en consonancia con la línea de un periódico que entre el 11 y el 13 de abril de 2002 se alegraba de la destitución del “dictador Chávez” y se mostraba eufórico por el triunfo del “presidente Carmona” (www.comiendotierra.es).
Los agravios que los grandes medios le profieren al mandatario que actualmente atraviesa un delicado cuadro de salud, eran inéditos en la historia mediática reciente, incluso llegan a manifestar el deseo de su muerte a través de los titulares y contenidos que se eligen. “El diario español ABC publicó ayer que los médicos que atienden a Hugo Chávez en La Habana “ya han comunicado a la familia del Presidente, a los hermanos Castro y a la cúpula chavista que el paciente ya no está en condiciones de regresar para ejercer la Presidencia de Venezuela” (El Nacional. Caracas, 16 de febrero de 2013).
En el caso de la publicación de El País, las redes sociales difundieron rápidamente la desmentida respecto de aquella foto falsa y, en la pulseada, perdió el medio. Porque perdió otra gota de credibilidad, que es, a la sazón, el único bien que el periodismo debería tutelar con el mayor celo. Los ejemplos abundan.
La presidenta Cristina Fernández es otra de las mandatarias cuya imagen, a pesar de estar sostenida por un amplio segmento del pueblo argentino, es vulnerada y agraviada mediante las formas más diversas, en el uso de (por parte de los autores) de una libertad de expresión, en nombre de cuya falta la insultan. ¿Un juego de palabras, un oxímoron, un absurdo, un enredo? Tal y como está planteado, es un poco de todo eso y es bastante de politiquería ramplona, en nombre del ignominioso partido mediático.
En el caso de CFK juega un rol importante, además, la cuestión de género, la violencia del sistema patriarcal que resiste en el cuerpo social, que no termina de digerir que una mujer gobierne un país con el cual más de un hombre no supo qué hacer. En ese sentido, no tiene su par el calificativo “la yegua”, por ejemplo.
Otra vez, los casos se multiplican y se atropellan. Es por eso que, para lograr una aproximación al entendimiento de la barbarie semántica que brota como hongos, se necesitarían semiólogos, antropólogos, psicólogos y una verdadera turba de ólogos de alta gama, puestos a desentramar el verdadero origen de la brutalidad.
Era inevitable mencionar a sus pares para llegar a este presidente, otro de los que más confronta con la prensa (o mejor, que es confrontado por parte de la prensa) y no al azar, sino en virtud de la “revolución ciudadana” que está llevando adelante en su país: Rafael Correa. Hoy, este mandatario que se someterá al voto popular para legitimar un nuevo período de gobierno, les ha ganado varias batallas a los medios, haciendo un uso magistral de las redes sociales.
A la cuenta oficial de twitter con la cual el presidente ecuatoriano venía comunicándose, se sumó en la campaña electoral, la de su grupo de colaboradores, “Ya tenemos presidente”. Por ese medio y por su cuenta de Facebook, se anunciaban los horarios de las entrevistas y los de los actos multitudinarios que realizó absolutamente todos los días a lo largo de todo el país. Cualquier integrante del colectivo “gente de a pie”, de todo el mundo, podía hacer un click y veía/escuchaba en directo todo el desarrollo de uno u otro acontecimiento.
¿Si alguna cadena internacional lo tomaba? Poco pareció importarles a Correa y a sus seguidores. Los cánticos pegadizos y bailables que formaron parte del folclore de campaña, se multiplicaron en cientos de miles de ecuatorianos que fueron protagonistas de una campaña cuyas características, al menos en esta parte de América, suena digna de ser atendida.
En estos países, cuyos gobiernos son de izquierdas (en un arco de variación interesante) o progresistas, las oposiciones son inevitablemente de derechas, aunque se dispongan bajo siglas otrora revolucionarias. Y las grandes corporaciones mediáticas no sólo son parte sino que son en sí mismas la aglomeración de esas oposiciones, encarnando el liderazgo del partido pan mediático.
Y como la batalla es, en definitiva, cultural y no otra, se pretende que las ágoras sean los periódicos y los canales de televisión, en actitud repelente a los espacios públicos. Se trata de generar miedo a la calle, de azuzar mentes desprevenidas, con el sonsonete de “no se puede salir, los ladrones andan sueltos y nosotros (¿los decentes?) tras las rejas”, repetido como un karma.
El triunfo electoral de Chavez en octubre pasado y el muy probable triunfo de Correa hoy hablan a las claras de los corrimientos escénicos como signo de los tiempos. Las calles rebosantes, los pueblos atiborrando avenidas, las mareas rojas y verdes o celestes y blancas, están hablando y le discuten a los poderes establecidos.
“Aquí está la mejor respuesta a tanta manipulación mediática. (Decían) que ha sido una campaña apática, que ha sido una campaña sin interés, que no ha presentado propuestas: Apática para sus candidatos, sin interés para su partidocracia, sin propuestas y sin planes de gobierno para ellos”, dijo Correa en el acto de cierre de campaña.
Si el amparo mediático de esos poderes trata de ocultar esa realidad contundente y en cambio estigmatiza a quienes se apropian de los espacios públicos para festejar o manifestarse, con la acusación abusiva del “clientelismo”, parece no importarle a los protagonistas. Es que ahora, el uso exclusivo de los canales de circulación de los bienes culturales, de la formación de opinión pública, de la generación de patrones de pensamiento, está cuestionado y más aún, está puesto en jaque.
Porque las calles, así en Quito como en Guaya, así en Buenos Aires como en Caracas, son territorios en disputa entre quienes agitan el miedo y quienes por otro lado, las usan para festejar o reclamar, pero sin temor. Y el uso de las redes sociales (en buena medida) permite dar cuenta de ese acontecer, gambeteando al poder, en favor de la democracia en la comunicación.
Es tan cierto, al mismo tiempo, que la anhelada igualdad y la deseada democracia no es tal y que los poderosos siguen siendo los mismos.
Por eso se habla de gambeta y no de goles devenidos en triunfos. Aún se está en el plano de la disputa, por momentos con profundas asimetrías. Pero este punto forma parte de otro análisis, no menos rico, no menos complejo.
Daniela Roldán

lunes, 10 de diciembre de 2012

La Plaza que ríe


Un día, hubo la conciencia de que era mejor ir y ver con ojos propios. Para que cientos de miles no se transformen, en el camino de la Plaza hasta la redacción de un diario, en 30 o 40 mil. Para que la alegría no sea traducida en “adoctrinamiento”; para que las personas sean personas y no adjetivos.
Y hubo ese día en el que se decidió ir a la Plaza, o al Congreso, o a la cancha, para descorrer, aun más, si fuera posible el gran velo que impone la mediación intencionada, esa que no te cuenta desde dónde te lo está contando.
Entonces, mientras desde hace un mes se intentaba instalar que los sectores oficialistas o afines al gobierno de Cristina Fernández estaban en reflujo y que la calle estaba siendo disputada con éxito por parte de los sectores más conservadores o reaccionarios del país, la Plaza del domingo dijo otra cosa.
Estuvieron para festejar el Día de los Derechos Humanos y de la Democracia, los encuadrados en organizaciones sociales o políticas y también, en muy gran medida, aquellos que decidieron ir por su cuenta, en familia, en pareja. Matrimonios adultos y miles y miles de parejas de jóvenes.
Por el escenario ubicado en el frente de la Casa Rosada pasaron los artistas populares que no dudan en comprometerse, como Víctor Heredia, Fena della Maggiora, Charly García o Fito Páez entre otros. En las diagonales Norte y Sur, se pudo disfrutar de la diversidad, de la multiculturalidad, de las comidas y las ofertas culturales de todo el país y de Latinoamérica.
“Llega la patota de Fidel y el Che Guevara…”, coreaba el grupo de la FEDE (Partido Comunista); “Vengo bancando este proyecto nacional y popular”, cantaba la inmensa columna de La Cámpora (entre los cuales marchaban varios jóvenes bolivarenses), que era aplaudida por la gente apostada en las esquinas. “Más trabajo es la Ley de Medios”, alentaba una señora movilizada con Nuevo Encuentro, desde un cartel caserito. “Gracias Néstor, siempre juntos”, decía desde una pancarta otra señora mayor que no quiso perderse la fiesta a pesar del calor.
Algunos funcionarios del Gobierno, entre ellos el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, el vicepresidente Amado Boudou, el titular de la Afsca Martín Sabbatella, estuvieron junto a la gente, reproduciendo escenas que ya son comunes, tanto como impensables hace poco más de una década. Lo que pasó en el medio tiene que ver con la recuperación de la política y su sentido.
En el escenario, la presidenta Cristina Fernández distinguió al artista León Ferrari, a los periodistas Edgardo Esteban y Víctor Hugo Morales, al músico Daniel Bareinboim, al poeta Juan Gelman y a Susana Trimarco, con el premio Azucena Villaflor  por su lucha en favor de los Derechos Humanos.
Después, eso de las 20.30 y por espacio de 45 minutos habló la mandataria. Y la Plaza escuchó en silencio. Los bombos y los cánticos callaron ante el mensaje presidencial y CFK no descuidó el trámite. Pasó por todos los tonos, como ella acostumbra. Cuando pidió que los argentinos recen por la salud del presidente Hugo Chavez, hubo emoción en muchos ojos. Lo mismo cuando volvió a señalar que si la gente “no afloja”, ella tampoco lo hará.
El filósofo Ricardo Forster dijo el sábado en un programa de radio, que el momentáneo revés judicial que significó el fallo de la Cámara en lo Civil y Comercial respecto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, posiblemente alentaría a muchas personas a movilizarse hacia la plaza. Aunque la convocatoria era de festejo y plural en su sentido más profundo, ese acontecimiento ocurrido el jueves impulsó a mucha más gente hacia la Plaza.
No obstante, estuvieron ausentes las consignas agresivas. No se pidió por la muerte de nadie; no se pidió a ningún muerto que se lleve a alguna que ande todavía por la tierra, no hubo esvásticas ni caras desfiguradas por el odio. Hubo sí, bailes, bombos, diversidad. En un tráiler, divertidos, felices, los y las integrantes de los colectivos LGTB, con los dos dedos en V saludaban a las columnas organizadas. Grupos de bailes de otras naciones de América latina, bailaban bajo los 30 y pico de grados bajo el sol, con sus trajes típicos, con su música para compartir.
El acto del domingo en la Plaza de Mayo fue, también, pluriclasista. Hubo mucha clase media de esa que toma nota de los tiempos que corren y sabe que un cambio la volvería a standares de vida muy por debajo, hubo muchísimos jóvenes, enorme cantidad de familias con niños y niñas de corta edad. Hubo también, gente mayor, algunos con sus sillitas portátiles que desplegaban rápidamente. Siempre cuidados por quienes los rodeaban.
En Bolívar, núcleo duro y bastión de la permanencia del statu quo, también se empieza a visibilizar la organización política. Movilizaron La Güemes, La Cámpora, Nuevo Encuentro y la agrupación local Unidos y Organizados.
Daniela Roldán

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Rafael Correa y su cátedra acerca de la libertad de expresión

“… (los medios) se convirtieron en el centro del poder…”
“No somos, créanme chicos, intolerantes con la prensa; somos intolerantes, como debemos serlo, con la mentira, con la corrupción, con la mala fe. En América latina la prensa miente, amparándose en la libertad de expresión. Confunden información con opinión…”, dijo entre otros conceptos el presidente de la República de Ecuador, Rafael Correa.
Lo hizo en el contexto de la entrega del Premio Rodolfo Walsh en la Facultad de Periodismo y Comunicación de La Plata, premio que han recibido entre otros, el presidente venezolano Hugo Chavez y el boliviano Evo Morales en la categoría “Presidente Latinoamericano por la Comunicación Popular”.
El presidente ecuatoriano resaltó la figura de Rodolfo Walsh y bromeó cuando dijo que esperaba que no se den cuenta (quienes se lo otorgaron) del error. Como un buen estudiante, demostró todo lo que se había aprendido en torno a la figura del periodista desparecido “cuya denuncia todavía resuena frente al silencio de los medios de comunicación. Walsh nos mostró los ríos de sangre, los mares del hambre, la debacle económica de un retazo de la historia argentina que todavía nos duele. También nos mostró su coraje, su dignidad, su compromiso militante por la verdad a prueba de balas. De hecho, tuvieron que callarlo a tiros y, aun así, nos sigue hablando de patria todavía”.
Luego, el presidente Correa contó que en el curso de su visita a nuestro país, lo había sorprendido el cambio del carácter en su agenda: cuando creyó que se encontraría en una cena con los residentes ecuatorianos en la que compartiría “unos bocadillos y ya”, resultó que le esperaba una gran fiesta, que debía dar un discurso “que no tenía preparado para nada”. Y en la Facultad de Periodismo, en donde él supuso, mantendría una cita académica, se encontró con un “acto popular, un acto de masas”. Ahora no sé, dijo, si presentar la ponencia que tenía planeada o hacer un discurso de barricada.
Muchos de los presentes eligieron “de barricada”, pero el ecuatoriano prefirió exponer su teoría de la contradicción ética entre los grandes medios de comunicación y la garantía de libertad de expresión. Durante más de una hora, ofreció evidencia empírica, luego expuso la teoría y finalmente la conclusión.
“Lo que está en el centro del debate, no es la libertad de expresión, la cual todos defendemos sino la contradicción ética y técnica de negocios privados con fines de lucro e intereses políticos y grupales proveyendo un bien público indispensable para la sociedad: la información”, dijo Correa en ese sentido.
“El debate de fondo es saber si los medios de comunicación deben o no, participar en política. Al definirse como contrapoder  del poder político, lo están haciendo. Y lo peor de todo: sólo son contrapoder de ciertos poderes políticos, de otros son descarados cómplices, pues al menos en América latina, los medios de comunicación siempre han estado en contra de los gobiernos progresistas. Bastaría ver el rol de la prensa chilena, del diario El Mercurio, en la caída del gobierno de Salvador Allende y la dictadura pinochetista. Es hasta cómico: se definen como contrapoder, es decir, actores políticos, pero no toleran respuestas políticas”.
Correa sostuvo parte del discurso apoyado en imágenes, tomó los libros que registran los wiki leaks como fuente, porque según afirmó, le gusta documentar y “mostrar evidencia” de que lo que está diciendo es verdad.
 “El concepto de libertad ha sido uno de los más estropeados en la historia de la humanidad. América latina conoce muy bien de aquello. No ha habido golpe de estado o invasión, que no se haya dado en nombre de la libertad. Defendiendo supuestamente la libertad, las dictaduras del continente torturaron, desparecieron, asesinaron a centenas de miles de seres humanos. Por si acaso, también invocaban a Dios, no se olviden. En el caso de la libertad de expresión, ésta ha sido reducida a una supuesta libertad de prensa, que sin ética, ni profesionalismo, ni adecuados controles sociales (como son las leyes) se reduce a su vez, tan solo a libertad de empresa, en donde buscando lucro o poder, son ellos los que deciden qué callar, qué decirnos o cómo decirlo.
La libertad para ellos, no para las grandes mayorías; porque somos esclavos de lo que nos quieran decir  o nos quieran silenciar. Al defender los intereses de estos grandes medios mercantilistas, no se está defendiendo la libertad de expresión, ni los derechos humanos sino tan solo y como siempre, los privilegios del gran capital”.
Para Correa, “cómo cambiar esta situación” es el gran desafío a nivel planetario y hay que debatir, “sin miedo”. Para el presidente, los medios son decisivos: “su buena o mala calidad afecta masivamente a la sociedad, inciden en la toma de decisiones de la ciudadanía, en el día a día, en la percepción del acontecer, en valoraciones y opiniones; puede distorsionar los imaginarios de una nación y sus luchas o puede aportar a la construcción de la memoria de sus pueblos, al rescate de sus patrimonios, puede contribuir al avance de la historia. O puede dar lugar a la acción y al pensamiento, sometiéndonos siempre a al inmovilismo, al entreguismo, al colonialismo. De este problema central se deriva la necesidad de democratizar la propiedad de los medios de comunicación e independizarlos de los poderes fácticos, en especial del mercantilismo (…)”.
Se manifestó preocupado por el “solazo” que debían soportar quienes lo estaban escuchando, con una temperatura agobiante. “Yo estoy acostumbrado, soy negrito de nacimiento, pero veo que muchos de ustedes son bien blanquitos; espero que se hayan puesto bronceador”, bromeó.
Finalmente, el presidente elogió la decisión argentina de poner en vigencia la ley de medios de comunicación, en virtud de lograr esa democratización de la que habló anteriormente. Y lanzó una suerte de propuesta de debate que consiste en que el estado debería ser quien se ocupe de garantizar el cumplimiento del derecho a la comunicación.
El acto, que se realizó en las afueras del edificio “Néstor Kirchner”,  contó con la presencia de 700 invitados especiales, entre ellos Madres, Abuelas, docentes y además, estuvieron las columnas de las organizaciones sociales y las agrupaciones políticas. Entre estas últimas, fue importante la movilización de la Tupac, de Quebracho, de La Cámpora, entre otras.
En el palco, junto al presidente Correa, estuvieron figuras como Florencia Saintout, Estela de Carlotto, Hebe de Bonafini, Eugenio Zaffaroni, Víctor Hugo Morales, Adolfo Pérez Esquivel, Gabriel Mariotto, Horacio González.
En el inicio del acto, Correa recibió la designación de Ciudadano Ilustre de la Provincia de Buenos Aires, a cargo del vicegobernador Gabriel Mariotto; una remera y un mate, que le regalaron los integrantes de la Agrupación Rodolfo Walsh; un recipiente con tierra de las Islas Malvinas, entregado por el Centro de Ex Combatientes; y un libro, de parte del Movimiento Estudiantil Liberación.
No lo dejaban marcharse
Es notable cómo los jóvenes (y los no tanto) generan enorme empatía con algunos de los presidentes latinoamericanos. Chavez, Evo, Pepe Mujica y Rafael Correa son los preferidos.
Por eso, pese a lo duro que había sido el “solazo” con ellos, presidente y jóvenes se resistían a abandonar el predio de la Facultad. El, porque quería cumplir con todos, recibir todas las remeras, firmar todos los libros, sonreír y saludar a cada uno. Ellos, porque saben disfrutar de un momento político en el que los “presis” se parecen a sus pueblos, “como dice siempre Cristina”. 

lunes, 8 de octubre de 2012

Fue tan lindo hacer un puente



Están presentando el nuevo trabajo "Hacer un puente", recién en los comienzos de la gira que incluirá diversos puntos del país. Construyen, eso se nota, una comunicación con su público que será un puente de esos que se recorren con alegría.
La Franela se presentó el sábado (domingo a la madrugada) en La Vizcaína y desató una fiesta rockera en "el bar de la esquina". "Le pusieron toda la onda", fue uno de los comentarios que más se pudieron escuchar al final del show, cerca de las 3 y media.
La banda que lidera Piti Fernández (voz y guitarras) y que integran Francisco Aguilar (guitarras y coros); Diego Modica (batería); Lucas Rocca (bajo y contrabajo); Joselo de Diego (voz); Pablo Avila (saxo) y Martín Tucán Bosa (teclados y guitarras) hizo temas de Hacer un puente, trabajo editado en 2011 que están promocionando, algunos del anterior cd y también algunas canciones que grabaron Los Piojos, que son manufactura de Piti.
El despliegue comenzó con Price for freedom y con los fans coreando toda la canción. Es todo un síntoma de buena llegada de un grupo, el hecho de que los seguidores se sepan las canciones cuando el trabajo está todavía fresquito (o calentito, si salió de algún horno). "Sin ustedes no seríamos nada", dijo un Piti agradecido ante la fiesta que se desató entre el público.
Después vinieron "Sirena" y "Entrando en tu ciudad", una de las glorias de Los Piojos versionada en la nueva etapa de Fernández, con la impronta Franela pero manteniendo la esencia piojosa que sigue moviendo la cuerda emotiva de muchos.
La lista de canciones siguió con "Magia", del trabajo publicado en 2009, llamado "Después de ver", primer cd del grupo. Luego vinieron "Pasarás", "Vine hasta aquí", "Maikel Focs" y más tarde comenzó a sonar "Corre": Corre corre el tiempo,/ corre en la ciudad,/va siguiendo al viento/que corre con libertad" y los pibes y pibas que agitaron desde el comienzo le ponían la dosis de alegría indispensables para este tipo de propuestas.
Hubo quienes se vinieron desde Buenos Aires para ver el show. ¿Cuántos kilómetros hay hasta acá?, preguntó Piti. "Bueno, hicimos un puente", dijo ante la tremenda respuesta de "unos 400 kilómetros".
"En vez de murallas, alambrados, vallas, en vez de muros que separan, que excluyen, que expulsan: hacer un puente, es lo que propone este nuevo disco, un disco que reúne doce canciones que hablan de encuentros y desencuen-tros, de viajes, de cambios, de orillas reales y meta-fóricas; doce canciones que transitan por el rock, el ska, los ritmos latinos", dicen acerca de su propio trabajo, en su página web.
Allí quien quiera puede enterarse de que el disco termina con "algo eterno: una breve pieza de bandoneón tocada por Gustavo Kupinsky unos días antes de partir".
Si de memorias, recuerdos y agradecimientos se trata, Piti le dedicó una canción a Germán Daffunchio, con quien grabaron "Pasarás". "El es como un padre para mí, siempre estuvo desde que empecé en este camino del rock", dijo.
La Franela tiene mucho de la mística de ese rock que entre sus búsquedas, más allá de las puramente artísticas, está eso de que «la gente la pase bien, baile, se divierta», sin descuidar las letras. No es poca cosa, porque en el intento, los músicos ponen todo lo necesario para lograrlo; se bancan un escenario chico, en un pueblo chico, casi virgen de movidas rockeras. Y tocan como si estuvieran en un estadio ante miles.
El show siguió con "Al desierto" y acá se impuso la onda y el carisma de Joselo de Diego, que se carga al hombro los temas que hacían Los Piojos. Un personaje, que, por algún motivo remite a Javier Gurruchaga, aquel de la Orquesta Mondragón.
Promediando el show, llegó el tema que da nombre al disco nuevo "Hacer un puente" y después "Todos los vientos", una de las canciones más difundidas de la banda.
"Abran la cabeza", diría Piti al anunciar una "cumbia" y de eso se trata un show de esta gente, de saltar de géneros, de subvertirlos, de allanar caminos entre ellos y de que el disfrute llegue de la mano de las mezclas sanas. Por eso se enloqueció La Vizcaína cuando hicieron una versión rara de la multiversionada "I love you baby", al final de cual le mecharon "como le digo a mi mujer, que ya no la quiero más", de Rodrigo.
La cumbia era "Akanakena", que vino como anillo al dedo porque los fans cantaban aquello de "a ver, a ver, quién tiene la batuta…". En la lista siguieron "Reggae rojo y negro" y "Chan chan", otra extrañeza cuyo estribillo pertenece al mítico Compay Segundo, aquel del Buena Vista Social Club.
El final llegó, siempre con el clima en punto alto, con "Lo que me mata" y por fin "Bicho de ciudad", gritado más que cantado, por todos.
Ya se ha dicho en estas páginas, el público boliva-rense no es estrictamente un fundamentalista del rock. Ni mucho menos. Pero de a poco y en la medida en que haya convocatorias de este tipo, quién te dice, la alegría popular también puede llegar de la mano de este palo. La Franela lo hizo.