lunes, 14 de marzo de 2016

MISA INDIA EN TANDIL Las increíbles andanzas del capitán Solari

Unos pocos minutos antes de que comience el show salió al escenario  solo, imponente en su figura frágil, se bancó mirar a los ojos de 200 mil tipos y dijo: “Mr. Parkinson me viene pisando los talones, pero aquí estoy. No hagamos una tarea de esto”.
Fue tragar saliva y que los hombros de mi compañero me sequen los lagrimones gruesos. No es que no supiéramos, porque la nefasta información ya había corrido, pero la actitud cómplice del Indio de venir y decírnoslo a nosotros, fue grandiosa y conmovedora.
Ahora volvemos y hacemos el show, dijo y se fue por un ratito. Luego sonó la intro, subió la expectativa al máximo para saber “con qué arranca”  y la tierra tembló cuando desde el impresionante escenario y amplificado por las múltiples torres de sonido, se escuchó “Nuestro amo juega al esclavo”. Las caras rojas y los ojos con demasiado brillo, los puños en alto y el cruce de miradas incrédulas con el de al lado, dieron forma a la escena que capitaneaba desde lo alto, Indio Solari junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
“La lista fue increíble”, “no puedo creer los temas que hizo”, “tremenda la lista”. Los comentarios que por lejos ganaron por repetición tuvieron que ver con “la lista”, porque hizo debutar canciones, porque sonaron gemas como La Parabellum del buen Psicópata o Las increíbles andanzas del Capitán Buscapina o Vino Mariani (“no es que vino un tipo que se llama Mariani”, bromeó) y porque, si uno quiere, la elección marcó un tono de época desde el comienzo. “Nuestro amo juega al esclavo / de esta tierra que es una herida / que se abre todos los días a pura muerte, a todo gramo. /-Violencia es mentir-“.
Todo lo previo hacía suponer que Tandil desbordaría de huestes indias. Mucho curioso que planeó estar “para ver cómo es eso”, claro, y decenas de miles movidos por la ansiedad y el temor que la del sábado 12 pudiera ser “la última misa”. Hubo muchísimos bolivarenses en la cita, la 226 colapsó y se vieron carteles (de los pibes y pibas que hacían dedo) con procedencias del norte al sur del país.
El Indio pidió que la gente no se mande “muchas cagadas” en la ciudad, para no asustar a los tandilenses y que se les permita volver a tocar en esa u otras ciudades (corren tiempos en los que parece retornar la persecuta a las bandas y el Indio ya sufrió la anterior). Que haya dicho eso sonó bien, el tipo quiere seguir en los escenarios y eso es buenísimo. Siente que puede.
Si en otros recitales el sonido fue el principal déficit, para éste Solari tomó previsiones. Todo sonó impecable, majestuoso y con eso saldó una vieja deuda con los seguidores, al menos con quienes van al show esperando escuchar bien las canciones. Y la gola, la vieja gola que suele traerle problemas complejos, también lo dejó tranquilo. Salvo la memoria, que por ahí le jugó una mala pasada, todo jugó a su favor.
A poco de comenzar el recital, un par de descontrolados comenzó a tirar zapatillas al escenario. Eso distrajo al cantante y a los músicos. El Indio se calzó el mal humor y los trató de “pelotudos”, calificativo que fue compartido por el resto del público. Fue acaso, la actitud del campeón de las zapatillas, el punto disonante y el punto también que trajo malos recuerdos. Fue como si alguien hubiera abierto la puerta para dejar entrar a los años 90s, cuando ir a ver Redondos se había convertido en una aventura temeraria, porque “las bandas” desangeladas sólo tenían el rock como motivo para seguir hacia algún lado, la policía cargaba en su contra y la violencia era pan corriente.
Pese a los excesos, la fiesta del sábado transcurrió sin datos sombríos para destacar; la banda, que incorporó músicos “muletos” sonó impecable. Los Fundamentalistas del aire acondicionado es un equipo a la altura del líder y es una pena que no se los pueda disfrutar en un estadio chico o en un espacio más íntimo. La exuberancia lo puede todo. Pareciera que finalmente, sólo queda la Luna para ir a coparla, si es que no quedara sitio en la Tierra para sostener tamaña convocatoria. “Nadie se puede hacer cargo de esto, que no sé por qué sucede”, dijo el Indio mirando a la multitud.
Nadie quiere que haya sido la última. La batalla contra Mr. Parkinson la tiene que ganar el mejor. Las misas indias deberán seguir porque serán cada vez más necesarias.
Pastillita
Antes de que comience el show se escuchaba, cada tanto, “ooohhh… vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver”, seguido y coreado por muchísimas personas y reprobado por nadie. Todo un dato: no venía ocurriendo que se colaran consignas políticas de este tipo en las últimas misas.
    

jueves, 9 de abril de 2015

Un lujo que SUTEBA se puede dar




Analía Galaz es una de esas dirigentes que resiste los archivos.  Son pocos los que pueden enfrentar ese reto sin temor a que la memoria colectiva o las páginas amarillentas de un diario de pueblo develen rastros de un pasado al que mejor no visitar. Ella es de esas pocas.
Heredera de una tradición de luchadores sociales que inscribieron a la CTERA y al SUTEBA en las hojas más dignas de la historia sindical argentina, Galaz puede hacer de una charla en el concierto de un seminario de formación gremial, una síntesis cronológica y un alegato político como casi nadie, en Bolívar, está a la altura de conseguirlo.
Fue secretaria general de SUTEBA Bolívar luego de que tal cargo lo ejerciera Graciela Vanzán, en pleno auge del neoliberalismo. En esos años las afiliadas a ese sindicato constituían una minoría dentro de las escuelas, que le enrostraba a las políticas educativas de la década no sólo sus grandes falencias sino que por sobre todas las cosas, le advertía a la sociedad en su conjunto, acerca de las graves consecuencias que se pagarían por esos años de desbarajuste en el sistema.
Mientras una parte importante de la sociedad miraba para otro lado cuando las fábricas se cerraban y millones de argentinos y bolivarenses se caían del mapa; mientras las escuelas se fueron convirtiendo en espacios de contención para los chicos y no alcanzaban las porciones del comedor para que todos coman bien (y era para muchos la única comida diaria), eran las maestras de SUTEBA las que sostenían la lucha en la calle y en las aulas.
Los desempleados de la Granja y del Canal 4 de televisión, los trabajadores de la empresa de calzados, los médicos del hospital, son testigos de que la lucha de este sindicato de docentes en Bolívar, fue de los pocos colectivos sociales que acompañaron su batalla por mantener la fuente de trabajo.
Marchas por el centro de la ciudad, escraches con campanas, actos a los que acudían menos de los que pasaban y miraban como si de un espectáculo se tratara, las tuvieron como motorizadoras y protagonistas.
Y luego fueron los 1003 días de la Carpa Blanca. Un monumento a la resistencia, contra la Ley Federal de Educación y exigiendo la implementación del Fondo Educativo. La primera, se instauró para desgracia de la educación de más de una generación de argentinos. El segundo, se logró instituir a partir de la lucha gremial de CTERA tras la permanencia de la Carpa.
Tiempos de Teresa Rodríguez, de Víctor Choque, de María Soledad, de José Luis Cabezas. Era en la que un presidente llamaba subversivos a los maestros. Tiempos en los que el ítem “salario”, era la el último, porque primero estaban los pibes. Historia que tuvo e
n Analía Galaz, en Graciela Sagardoy (una de las docentes bolivarenses que hizo el ayuno), entre otras de guardapolvo blanco, los emblemas de la lucha social en Bolívar.
Por eso, cuando en el marco del seminario de formación que lleva adelante el SUTEBA, los maestros y maestras más jóvenes, tuvieron la oportunidad de escuchar a Analía Galaz, se puede decir que se dieron un lujo. No son tantos los dirigentes que pueden convocar a sus compañeros y brindar una clase de historia viva, construida con coherencia y consecuencia.

Conmovida,  la histórica dirigente les pidió, las conminó a sus compañera/os a que tengan memoria. “Nadie nos regaló lo que tenemos, sino que es fruto de la lucha de muchos y muchas que ya no están”. Y se podría agregar que sin mirar el origen, sin fijar la historia, sin reconocer lo que hicieron otros, se corre el riesgo de actuar como ocupas de las luchas del campo popular y equivocar el rumbo, como ya ha sucedido.  

sábado, 7 de junio de 2014

La responsabilidad social de los periodistas



“Nosotros podemos formar periodistas en determinadas circunstancias y después cuando esos periodistas salen a buscar trabajo, lo que les piden es que no tengan responsabilidad social, que piensen en su bolsillo”, dijo días atrás, el periodista Luis Bruschtein, quien agregó que “lo que quieren esas empresas es que no exista esa ética en los periodistas desde un punto de vista de la conciencia social y la conciencia política”.
Bruschtein se expresó así cuando tuvo oportunidad de disertar en el marco de las actividades organizadas por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata (FPyCS) en la Semana del Periodista, que acaba de finalizar. La charla en cuestión se llamó precisamente, “la responsabilidad social del periodista”.
En estos tiempos, en los que se discute sobre la libertad de expresión siempre en referencia a la posibilidad que tienen, de decir lo que quieran, los “dueños de la imprenta”, como dijo en algún momento el presidente de los ecuatorianos, Rafael Correa. En estas épocas en las que la SIP se preocupa por los periodistas que más visibilidad tienen, pero no se acuerda de los trabajadores precarizados o las víctimas del trabajo informal en nuestras redacciones.
En estos días, en los que muchos okupas de los medios de comunicación banalizan el oficio en favor de ganar más audiencias y, por lo tanto, de obtener más poder para los intereses que ellos representan, viene bien que hablemos de la  responsabilidad social de los y las periodistas. Y viene bien que en defensa de la supervivencia de este trabajo, no seamos meros cómplices con nuestro silencio, de las mentiras y las tramas burdas que se tejen en las redacciones.
Que si no tenemos estadísticas, datos o fuentes precisas, no digamos más que el delito aumentó en nuestras ciudades; que no volvamos a repetir que había un antes ideal y un ahora en el que no se puede salir a la calle porque “ya no es el paraíso que solía ser”.
Porque, además, nunca hubo paraísos para todos. Siempre hubo familias viviendo en casas de chapa, niños abandonados, pibitos pidiendo limosna casa por casa. Entonces, no se puede reivindicar el paraíso que nunca existió, con el propósito de inducir a pensar que ahora es el infierno. Desde el periodismo no se debe hacer eso.
No debemos permitirnos ejercer la criminalidad mediática como si se tratara de un juego inofensivo. No somos fiscales. No somos guardianes de la democracia. No somos el fiel de la balanza. Somos trabajadores con responsabilidad social.
Esa responsabilidad social, en este contexto histórico, nos lleva a asumir sin ambages, el lugar desde dónde hablamos. Al respecto, el periodista y docente de la FPyCS de La Plata, Oscar Lutczak, fue más allá cuando dijo: “Hablar de honestidad intelectual en estos tiempos, donde empezamos a permitirnos discutir muchas cuestiones, es plantear no solamente desde dónde uno está parado cuando habla” sino también “la posibilidad de que los medios también tengan que blanquear dónde están parados y para quién juegan”.
Es, que, precisamente en la aclaración de estos puntos que menciona Lutczak, se encuentra  no sólo el primer paso hacia un periodismo responsable, sino también la posibilidad de visibilizar en qué terreno se juega, la verdadera libertad de expresión.
“¿Cómo y quién define la libertad de expresión o la comunicación que se ejerce sin censura previa? Los hechos parecen indicar la obsolescencia de los viejos parámetros que, bien o mal, se demandaban desde la sociedad. La concentración de medios en contadas manos tiende a desgastar aquello que no cuaja con sus intereses. En esa órbita de interconexión y desarrollo empresarial, el tema de la censura es desalojado de la sociedad para reducirlo a un tema interno de los medios”. (Carlos Valle, Comunicador social. Ex presidente de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas. Página 12, miércoles 28 de mayo de 2014).
Así las cosas, el papel más lúcido que puede interpretar un periodista es el de asumirse como un sujeto con responsabilidad en la sociedad. Que para despropósitos y enredos burdos, se las arreglan solitas las redes sociales, que más que menos veces, son auténticas cloacas. Que para difamar, ensuciar nombres y personas y generar violencias, están los foros de comentaristas, en general alentados por los mismos medios.
Los periodistas firmamos nuestras notas. Hagámonos cargo y brindemos por eso, porque en definitiva, con los más y los menos del oficio, elegimos ejercerlo cada día. Eso sólo amerita la celebración. La autocrítica es oportuna y la reflexión es bienvenida, porque oxigenan; hoy es una linda oportunidad para hacerlo. Lo uno y lo otro van de la mano,  ya que el festejo porque si, el brindis vacío de contenido, se puede hacer cualquier día. Hoy, voto para que pensemos y celebremos. Hoy, voto para que nos pensemos y nos celebremos.
Daniela Roldán


viernes, 3 de enero de 2014

UNAS FLEXIONES POR EL DÍA DEL PERIODISTA, QUE ES TODOS LOS DÍAS
El piso donde me planto





-Basta de encender abnegados velones a la Diosa Equidistancia y pecar a la vuelta de la esquina, de gataflorismo pret a porter. Basta de esta fosforescente pavada de escandalizarnos por la desusada honestidad de periodistas militantes que asumen con gallardía su trinchera ideológica, y a la par no decir ni lanatarrata de la cobardía cool de periodistas militantes camuflados tras una pátina de independencia que se descascara con sólo mirarla fijo. Basta de frivolizar hasta la sed que anida en toda poesía, de este carusolombardismo de poner la libido en el chiquitaje en lugar de en las ideas. Basta de fabricar paté con la carroña de oferta, mejor hagamos puré las cipayas pinzas que someten a la gran paloma de la libertad de este tiempo: la ley de Medios. Basta de camaleones que flotan en todos los ríos, y de pseudo kamikazes que se inmolan contra los fáciles y se arrodillan a lamer la siniestra garra del poder que trama entre tinieblas. Basta de infectarte las manos atalivando como un campeón. Basta de lustrar las botas de los que esconden sus pasos.

-Un periodista debe ser un romántico, o no será un periodista. Alguien con el alma recubierta por un quisquilloso celofán. Como un médico, o un artista. Un periodista es un médico de la verdad, y un artesano de la dignidad, a la que con ética militante debe aspirar a embellecer. Todos los días de su oficio. Quien se prepara para ser médico y siente fruición por el dinero y la acumulación material, debería ser desalentado antes de que sea tarde. Lo mismo con alguien que quiere dedicarse al periodismo. Igual con el que hace arte: si actuás y te devora el deseo de hacerte rico & famoso, más vale andá pensando en golpearle la puerta a Suar en vez de inscribirte en un taller con el maestro Raúl Serrano.
Empero, esto no equivale a afirmar que un periodista debe comer a la par de un faquir, movilizarse en un afónico DKW y transitar la vida con lo puesto, harto de llevarse puesto, como decía el ‘Gordo’ Soriano. Tampoco un médico ni un artista. Trabajar por amor al arte es tan sólo una linda frase revestida de una épica menor, bastante raída ya: somos periodistas, no mártires, y nadie funciona bien si la panza le silba un tango.

-En tiempos en que, más que ayer, la verdad se cocina ‘a la canasta’, un periodista debe erigirse en un inflexible defensor del pueblo más pueblo, que siempre son los de abajo, y denunciar cuando al puchero de todos alguien incorpora basura. Para que la verdad sea verdadera, noble y sana, no una turgente hamburguesa de plástico para anestesiar las tripas de los desesperados y excitar la bóveda mental de los que sienten con el bolsillo, esos que disuelven el puño alerta de la solidaridad en las cómodas aguas de la caridad, que nutren marchas como chuckys de la reacción y se conforman con que el mundo siga siendo maravilloso únicamente en la gema de Louis Armstrong.
Periodistas, no cromañonicemos nuestra moral. Militemos por la decencia y, hasta donde nos dé el piné, por la elegancia. Basta de la berretada de montar melodramas que no le moverían ni una pelusa de máscara al incansable Michael Myers. Basta de jugar a Philip Marlowe con un arsenal de clavos miguelitos y una chequera enchastrada en la frente, algo así.

-Un periodista debe ser alguien honesto. Así de elemental, así de complejo. Honesto con él, primero. Preparar la comida que comería con orgullo. Como pueda, con lo que tenga a mano, pero con toda la grandeza que su ser sea capaz de emanar. Y proponerse perseguir la excelencia en la elaboración de ese menú, con la sagrada pulsión del artista que sólo vibra en la pureza. Algunas cosas nunca cambiarán, periodista: ni el auge tecnológico ni los nuevos soportes ni las variables preferencias de los consumidores ni la chequera de Dios, podrán proveerte un alma.

-Como los grandes boxeadores, un periodista debe saber dar un pasito atrás cuando pelea en el in faighting, uno de sus planos cotidianos. Tomar mínima y clave distancia para analizar el hecho que sea materia de su labor. Así ‘pegará’ mejor, y resultarán beneficiados quienes consuman su producto. Saber conducirse en la urgencia es vital, pero si todo es apuro, pierden el periodismo y el pueblo más pueblo, y la verdad se agarra una úlcera. El paradigma de flotar en diverso tipo de mares no debe excluir el bucear. Al menos, si anhelamos para nuestra aldea global un horizonte de justicieras transformaciones, a tono con el que Lennon planteó en “Imagine”. Y bucear requiere voluntad, paciencia y a menudo discreción, tres rasgos esenciales de las hormigas: es que un periodista es una hormiga con huevos y una voz, mucho más que un estentóreo león.

-No sos un artista, periodista, pero algún bicho te picó. Pensá entonces en los grandes cantantes, y no olvides que no es sólo la voz, también es la respiración. La ética y la estética son siamesas, si cuidás a una y abandonás a la otra, sufren las dos, se seca tu decir, se oxida tu corazón.

-Un periodista debe saber distinguir entre el cielo y las estrellas. Si se embriaga contemplando astros porque se cree uno de ellos, si se ubica por delante del contenido a comunicar, acabará estrellándose, y en su cabriola fatal arrastrará a inocentes (daño colateral, definirían, cínicos, los yanquis). Esto no implica esquivar el éxito, con la pétrea lógica de un monje de clausura, ni negar que el ego es una de las turbinas imprescindibles de nuestro oficio.

-Por sobre todo, un periodista debe creer en lo que hace. Inflar el pecho para sí. Sentirse un guerrero, más Quijote que Superman, y abrazar la premisa de Spinetta: “un guerrero no detiene jamás su marcha”. Porque sólo se pierde la lucha que se abandona, y porque como me enseñó mi irremplazable amiga Graciela Sagardoy, la vida, la dignidad de valer la pena, reside en el intento, no en el resultado.

¡A pelear, periodistas, a poner nuestra sangre en juego, que el milagro díscolo de un mundo mejor aún nos espera!

Dedico esta columna, aunque unos pocos de los aludidos habrán de enterarse, a:  
-Víctor Hugo Morales/Horacio Verbitsky/Orlando Barone/Juan Gelman/Cynthia García/Eduardo Aliverti/Eduardo Galeano/Eduardo Fabregat/Mario Wainfeld/Alfredo Rosso/Claudio Kleiman/Carlos Polimeni/Pedro Brieger/Román Iucht/Osvaldo Bayer/Osvaldo Soriano/Rodolfo Walsh/el Dante Panzeri/Roberto Arlt/José María Pasquini Durán/Adolfo Castelo/José Luis Cabezas.
-A cuatro entrañables colegas bolivarenses de los que siempre me esmeré en aprender: Daniela Roldán/el ‘Negro’ Merlo/Carlos Rusciti/Oscar Andrés Bissio.
-A José Luis Piro, un tipo noble, que dignificó su tránsito por el periodismo y la vida.
-Finalmente, y en general, a todos los que ejercen el periodismo con compromiso y pasión no calculados.

Chino Castro

Este escrito fue publicado en el diario LA MAÑANA en junio del año pasado.

Calor de tambores




Los tambores de La Fábrica del Ritmo volvieron a sacudir el callejón de la avenida 9 de Julio, en la tórrida noche del domingo, a partir de la propuesta de Raúl Chillón, Emiliana Ron, Federico Ron y todos los alumnos músicos de la Escuela de Percusión.
En cada propuesta del callejón, se suman otros artistas que proponen visibilizar sus trabajos, en sencilla comunión artística, dispuesta para el goce colectivo. No falta el convite gastronómico, amenizado con tacos que incluyen la variante vegetariana.
El domingo, Pato Arbe y Ramiro Bailarini pintaron murales, mientras sonaban los parches y cajones. De a poco, las paredes circundantes al callejón que lleva por nombre Fernández López y que finaliza en la 9 de Julio, van tomando el color que los artistas le imprimen.
Entre una y otra presentación de los ensambles, se proyectaron videos de la novísima escuela de experimentación audiovisual Rompe cocos (dirige Emiliana Ron), que dio sus primeros pasos en 2013 y que ya tiene mucho para mostrar y compartir.
Mucha gente se acercó al callejón, hubo músicos invitados, como Sergio Ramírez y Franco Exertier, también hubo quienes se animaron a zapatear al ritmo de los legüeros, desafiando al asfalto ardiente, con los pies al aire. Diego Péris y Silvio Alvarez fueron los héroes en esa tenida.
Entre ritmo y ritmo, hubo espacio para el humor absurdo, para la lectura de un texto apropiado, colaboración que estuvo a cargo de integrantes de la organización “Del otro lado del árbol” y para la presentación de Kevin y Mati, dos improvisadores callejeros, que al ritmo del hip hop van diciendo lo suyo.
La Escuela tiene distintos grupos, uno de chicos y otros de adultos, que van transformándose en la medida en que algunos alumnos se van, otros vienen.  Cada nueva presentación, que se suma a las realizadas en el carnaval, en Tandil, en la plaza céntrica, confirma un afianzamiento de los ensambles, sobre todo del más antiguo, el de los adultos.
Todo fluye en el callejón cuando suenan los tambores; los manjares populares huelen rico, la luna parece más grande o más linda, las sonrisas aparecen sin pudor. La Fábrica del Ritmo convidó un poco de todo eso el domingo, a guisa de despedida del año; para deleite de quienes se acercaron a disfrutarlo y con la promesa de un buen 2014 sonando a tambores.
Daniela Roldán

domingo, 17 de noviembre de 2013

EL GRITO INTRANSFERIBLE
(a los militantes, en su Día)
Irak entre mis dientes.
África pateándome las muelas.
Latinoamérica en mi boca, en mi tos.
Eva, Hugo, Néstor, el Che, el Gody
refugiados en mis venas.
Los treinta mil trepando por mi garganta
rotos
quemados
con sus niños muertos alzados como banderas.
Hebe y Fidel engordándome la voz
con la ternura de pibes
huérfanos de gol.
El viejo Allende y Rodolfo Walsh
metidos entre las uñas
de estos dedos que escriben.
Injusticia,
no voy a llorar.
Voy a gritar,
injusticia,
¡a puteadas
voy a doblarte!
Chino Castro

domingo, 10 de noviembre de 2013

La balija del odio
Si el Cine irá a funcionar, abren muchos su criterioso paraguas. Con la boca apretada del que traga un jarabe. Como deseando que no. Medido en cantidad, desde ya. Así conciben la vida, bilardistas orondos: siempre achican hacia atrás. Si una película transforma una existencia, no les interesa. Para ellos el arte es entretenimiento. Hollywood, traducido a cine. Ya si encima hay que pensar… Yo voy al cine a desenchufarme. Ni a pensar ni a llorar. Ya demasiados problemas tengo. Salvo que el carlos en cuestión extraiga del filme una idea para amasar moneda. Ahí sí, qué interesante esto de reabrir el Avenida. Pero atención: el tal carlos debe ser, y ésta es una condición sine qua non, uno de ellos. Si se trata de un negro de las purulentas orillas, cagaste te mandó saludos, efecto boomerang: mirá qué basura, lo único que logra este Cine de mierda con esas películas hiperkirchneristas de cuarta es avivar giles, hacerles creer que son alguien. Basura. Después se convierten en piojos resucitados mentales y vienen a quitarnos lo nuestro, lo que tanto sacrificio nos costó conseguir en este país de vagos y ladrones. Y seguro que en cualquier momento chantan publicidad de la yegua antes de largar la peli, o abajo durante la proyección, como en los videos de interné y el Fútbol para Todos. Ya da asco, te envenenan hasta las ganas de vivir.
Son los mismos que necesitan saber cuánta plata costó el nuevo Avenida. No interesa la magnificencia de la obra, porque son todos chorros. Menos mal que ya se van y viene el timonazo con Massa y Salamanco, dos pibitos vírgenes de toda la polución política que nos gobierna desde que se fueron los impolutos milicos, en especial desde 1989. Bah, acá tenemos uno mejor que el aplicado Salaman: Erreca, que lo va a volver a hacer, porque ya lo hizo. Erramuspe también, viene sin escamas; el que se mandaba las cagadas era Simón, en esos años el ángel Gabriel la yugaba como un japonés en la Escribanía.
Si estos tíos de mentalidad vanguardista hubieran estado en la época en que se construyó el estadio municipal, que encima ha vuelto a llamarse Eva Perón para homenajear a una yegua embalsamada, hubieran alertado, esclarecidos como siempre fueron, locales cada septiembre en ese abisal cenáculo de las ideas que es la Exposición Rural: este coso no va a andar. ¿¡Una cancha en Bolívar!? Fijáte que en Buenos Aires no se llenan ni las canchas de los cuadros grandes, ¿¿cómo va a andar un estadio acá?? Aparte en Bolívar hay muchos amargos, a lo primero clavan entusiasmo y después se caen como peras, se rajan a lo chancho. ¿Quién banca un estadio así? Y claro, los que laburamos. Los vagos van a ir cuando esté todo hecho, como siempre, y encima los van a dejar pasar gratis. Así es el peronismo: pan y circo y que reviente todo, total siempre le revienta a un radical. No enseñan a pescar a los negros, para qué: directamente les sirven el filet que nos chorean a nosotros. Qué país de mierda. Fijáte España. No aprendemos más los argentinos. Fijáte Australia y Canadá: a la par nuestra estaban a principios del siglo XX, y mientras hoy se mantienen en el top ten de las grandes potencias del Globo nosotros marchamos como chorlitos rumbo a la desafiliación, porque con estos chorros que gobiernan hasta de la D nos vamos a caer.

Lástima lo del balneario, estos bobos lo abandonaron cuando ya estaba casi listo. De la zona hubiesen venido de a puñados. Fijáte que Daireaux no tiene salida al mar. Ni Olavarría, 9 de Julio, Pehuajó… Eso sí que estaba bueno, ¡y barato! Pero claro, qué pretendés: éstos son peronistas, si hacen un balneario los negros van a ir a arrancar el parqué pal asado y se van a encontrar con puñados de arena… No tienen ni idea, si nunca vieron el agua.

Pero lo peor de todo, avisan estos enhiestos ramilletes de bolivarenses a los que les interesan la ciudad y su linda gente, es que el Cine y el estadio son sitios municipales. (Por suerte el Coliseo no. ¡¡Aguante la hispanidad daloiesca!!) De última si fueran privados sería mejor, porque si no les sacan un mango se entierran unos pocos, en cambio así, cuando al Avenida no se asome ni Pancho Mastrángelo vamos a terminar todos con el culo como una cala. Y los que ya lo tienen como una cala que revienten, pero nosotros, con todo lo que le hemos dado a este país… Sangre, sudor y lágrimas, mirá. Siempre laburamos y dimos laburo, pagamos los impuestos, las cargas sociales, reinvertimos y abrimos fuentones de trabajo… (Ya que se las llame “cargas sociales” habla a las claras de quién modela el idioma, y a través de él encapsula las subjetividades colectivas, en nuestro entrañable y ovalado Globo.) Y este país de cuarta nunca nos devolvió una mierda, con todo lo que bancamos. Cada vez que la Argentina detona vienen a pedirnos la escupidera. Nos suben los impuestos, nos cagan de los cuatro costados. Y ahora va a pasar lo mismo eh, acordáte, estos chorros se van peor que Menem. Ni el helicóptero pa’ rajarse les va a quedar, porque seguro ya se lo fumaron y escondieron las cenizas en las Seychelles.
Por la cultura hay que pagar, viejo, vivimos en una sociedad capitalista, a comerla. Ya está, perdieron, esa pavada de la revolución tenía las gambas más cortas y chuecas que un salchicha. Aparte era todo un verso, si el Che usaba Rolex… Así son la vida y el mundo, viejo, unos ganan y otros pierden, y como desasnó el grosso Felipao Martínez Pérez: el progreso no se hace a los besos. Primero nosotros, los que podemos pagar, los que más tupido sembramos en este ingrato país. Después sí, una vez que accedamos a los bienes culturales decidiremos qué bajar a la negrada, nosotros somos los mejores curadores, decí que no nos dan la manija porque quieren seguir robando…
Es como con el morfi: a la mesa nos sentamos nosotros, los dueños de todas las cosas desde que se fundó la Argentina. Y sí, querido, el que más arriesga más tiene que ganar, ¿o un loquito cualquiera va a venir a ganar lo mismo? No jodamos, es más fácil ser empleado. Pero tranquis eh, lo que nos sobre se lo tiramos a la plebe. Siempre algún hueso vamos a arrojar, no somos tan angurrientos como nos pintan los resentidos. Nadie se va a morir de hambre, se sabe que acá el que no trabaja es porque no quiere. Si total, para bancar vagos y malandrines ya estamos nosotros. Qué inmundicia, le sacuden pito a destajo si total después los mantienen con el plancito.
Aparte el Cine… Era cantado, en dos semanas encajaban la peliculita del ‘Tubbo’ Bucca. Re deprimente es, puro velorio, gestos laaargos, todo oscuro. Y el cara de vermú Alegre de protagonista… Ya ponen a cualquiera y hay que aplaudir, porque si no tas en contra de Bolívar. Una vergüenza. Acá van de cholulos, la película no le interesa a nadie. Encima a los actores locales no les dieron ni pelota, les pegaron una tijereteada que bueno bueno: al ‘Mono’ Alabart le dieron un papelito y encima lo pusieron de espaldas, se le habrá engarrotado la gestualidad de tanto yugarla en la película de Miky, que lo hicieron laburar como un changarín. Al ‘Dani’ Navarro le metieron de mudo. ¡Y lo del ‘Chamaco’ Valdez fue terrible!, lo tuvieron un día entero con el culo empotrado a un unimog y después no salió nada. Es todo política, ya no saben de dónde rascar votos. Todo gratis, obvio, si total a los gastos no los paga el ‘Bali’.

Qué circo, son todos una manga de chorros. Menos mal que ya se van.

Aparte en Séptimo metieron un Taunus… ¡Un Taunus, boludo, nada que ver! ¡Lo sacaron de una de Sofovich de los setenta! Y violeta, qué bolazo, si no había Taunus viejos de ese color, eran todos grises o verdes. Pero claro, qué querés: seguro les sobró pintura de la campaña y se la chantaron al Taunus de Darín. Cómo ahorran, qué bárbaro.
O sea, ¿por qué no traen la nueva de Woody Allen? ¿Puro nacional van a enchufar? Pero claro, qué querés: Woody es inteligente, y éstos son peronistas.
¡Encima la cola que hay que hacer! Se juntan 3 y se atranca. Anda más rápido el Provincia, y eso que a las 12 se rajan todos a morfar… De yapa abren la boletería a la cinco de la tarde. Lógico, son peronistas, les chupa un huevo el que labura: pusieron horario para vagos y borrachines. Igual no se entiende, si esos no pagan. Pero de última qué les calienta, si igual lo llenan con los comprados. Así andaría hasta el Maracaná. Y te digo más: esa pavada de sacar la entrada y después tener que cambiarla… Cualquiera, eso no existe ni en los cines de Cuba.
De contra la escalera. Se ríen de la gente grande, si en ese ascensor pedorro no caben más de 3.
¿Kiosco no pensarán poner? ¿Cómo es la onda, hay que pasar por lo ‘Lupa’ y clavarse unos sacramentos? Tienen un acuerdo bajo cuerda, a mí no me cagan, viste cómo es todo acá.
Aparte la vereda: ¡una cagada les quedó! ¡Dejaron el contrapiso, de cuarta son! Y qué querés, la berretada peroncha de toda la vida, a éstos les das jamón y te prefieren la mortadela, si no distinguen. No les quedó ni media moneda pa la vereda porque se la fumaron toda con la Zenko y Valeria Lynch, que al final no laburaron un carajo, las sentaron en unas sillas a que le hicieran bulto a Tinelli. Unos espantapájaros parecían con el viento que había. Encima Tinelli, ese sí que no se sabe pa qué lado patea...

¡¡Chóoooorros!!

Y de sorongo del postre vino Charly. Ahora lo traen, de viejo choto. Cómo se drogaban, la baranda a pomelo te voltiaba. Y los de la Guardia Urbana ni puta, miraban el recital. Con tal de no laburar estos tipos son capaces de ponerse a mirar a Zulma Lovato y decir que afina. Aparte Charly sonó para el orto, no jodamos. Y ese maniquí en tetas… ¿qué necesidad?


Chino Castro  

viernes, 1 de noviembre de 2013

El grano ‘Bali’


 

Al radicalismo de Bolívar le salió un grano: ‘Bali’ Bucca. El intendente tenía todo en bandeja para ser radical, pero se hizo peronista. Es casi rubio y de ojos claros, proviene de una familia de clase media acomodada, con campo y todos los chiches, hizo todos los deberes del pibe bien y jamás ha de haber pensado en la revolución. Sin embargo, lo que está edificando es una pequeña revolución pueblerina: vencer al radicalismo cuatro veces en dos años se parece bastante a un milagro. Hace sólo un lustro no lo hubiera vaticinado ni el bizarro Pulpo Paul.

Sí, ‘Bali’ no fue candidato a nada el 27 de octubre, pero resultó el gran ganador. Por encima del propio Marcos Pisano. Hoy, cada elección somete a plebiscito a los elencos gobernantes, y en su primera defensa el buquismo ganó con solvencia: impuso su juego, dominó el centro de la cancha y los tiempos del partido, sin depender más que de su pericia para imponer sus virtudes y camuflar sus debilidades. A la suma simple de voluntades que el Acuerdo Cívico y Social acumuló en las PASO le entraron la primera y la segunda, la tercera ya no: se le ‘cayeron’ sólo trescientos cincuenta porotos, pero concurrieron a votar mil cien personas más que en agosto y escogieron lista doscientas que se habían refugiado en el voto en blanco. Se sobreentiende que varios de esos mil trescientos sufragios ‘yapa’ desembocaron en Erreca. No debería omitirse un dato que asoma a gatas en los análisis políticos promedio: así como existe un voto anti-‘Bali’, existe un voto anti-Erreca.

Además, para desgracia de su oposición, el buquismo triunfa no sólo con el espaldarazo peronista, que de hecho está dividido. Hoy ya amasa un piso propio de apoyos, lo que lo pondría a salvo de los vaivenes políticos nacionales. Hay mucho vecinalismo en su componente de sufragio, así como en su gabinete. Lo eligen muchos de los que se definen como independientes o apolíticos, e incluso decenas de coterráneos que jamás votarían en Provincia y Nación a un kirchnerista optan por Eduardoluján sin el menor dilema moral. Los que desdeñan las palabras y sólo quieren hechos, se ven reflejados en él. Vive en los medios, pero anunciando cosas. En todo caso no es el candidato ideal de los filósofos, pero sí de los laburantes y las amas de casa. En Bolívar hay más de estos últimos, no estamos en la París de 1968, ni siquiera en la Argentina de 2003. Lo escuchás al maleable Massa, el guacho sonrisa de estos comicios, y te queda re clarito en un santiamén.

 

La única pústula que le ha salido al buquismo se llama Marcelo Salamanco. Amén de la pústula Isidoro, que arrastra desde su origen. El ginecólogo hará migas con el radicalismo, y si logra arrancarle dos ediles a la bancada que preside el longevo Oscar Ibáñez el oficialismo perdería la mayoría en el Deliberante. Eso se traduciría en palos en la rueda del bólido buquista. Es que el radicalismo sólo puede apostar a eso: apelotonarse con Salamanco para taclear la marcha insaciable y caótica del tren balista, y después ver qué onda. Hoy, son el Coyote persiguiendo al Correcaminos. Triste. Sobre todo para el centenario partido, que debería concentrarse en construir y no en destruir. Para ello lo avala una larga historia de intendencias que parecían ad infinitum. Hasta que su relajada carne fue invadida por el forúnculo ‘Bali’. Encima San Tinelli parece más peronista que radical. O al menos seguro que no lo brota la marchita.

Encenderle velas al inmortal Mumm-Ra para que abandone por un tiempo a León-O y baje a ocuparse de ‘Bali’ sería su norte de corto plazo. Volverá a perder Erreca en 2015 si el intendente sigue haciendo a este ritmo, porque se ha comprobado que la siempre erecta fibra antiperonista lugareña ya no alcanza para ganar. Erreca, que viene invicto en morder el polvo con el buquismo: cuatro jugados, cuatro perdidos. Con el agravante de que resignó la Municipalidad cuando era intendente. Interino, porque no lo habían votado a él sino que heredó de prepo a Simón, pero intendente al fin. Hasta es difícil imaginar que Erreca acepte otra vez ‘poner la cabeza’, si el gobierno de la mejora sigue transitando por la mano por la que corre. Y menos si fuera contra BB. Acaba de caer dos veces frente a un contendiente a quienes muchos desde la UCR visualizaban como un maniquí, imagináte si el propio ‘Bali’ se trepara al ring. Un contendiente, Pisano, poco conocido. Mucho menos que Erreca e inclusive que Salamanco. Un hombre pequeño físicamente, a quien algunos suponían alto porque sólo habían visto en las pancartas a la par de ‘Bali’.

Es verdad que Bolívar es un pueblo radical, lo que torna más brillante la victoria de Bucca-Pisano y más opaca la derrota del simonerrequismo y los sectores filoucerreístas aliados, que según ‘vendieron’ las cúpulas jugaron juntos tras la interna abierta de agosto. Por más que JGE también cosechó dos mil votos más que en las PASO, con lo que redondeó un caudal que sólo un obtuso subestimaría. ¿Tendrá recambio el radicalismo, o seguirá buscando el gol con JGE de 9? ¿Cuánto daña su figura el fantasma de su mentor político, el ahora frizado Juan Carlos Simón?

Trascartón, Cristina se irá poniendo todo en el asador y algo o bastante de eso le ‘lloverá’ a BB, a quien desde hace tiempo miran con interés desde las ligas mayores. Difícil para los que se le opongan.

Viene a cuento un párrafo sobre la corrupción: se habla mucho de ella, se la castiga poco. Los pocillos de café son mejores interlocutores que las urnas. Al simonerrequismo se lo sospecha contaminado, desde que en febrero de 2011 Carnevale y Mosca arrojaron una aún no digerida bomba mediática por una presunta apropiación masiva de viviendas. Y al balismo se lo cree honesto. Si no, imagináte las redes sociales lo que serian en este preciso instante. Una cloaca. Sin embargo esto no se reflejó con estrépito en las urnas, porque el oficialismo no venció por paliza. O será que a nivel país los radicales todavía gozan de la pátina de la honorabilidad. Se supone que son honestos, y quien los sospeche corruptos deberá demostrarlo con un arsenal de pruebas. Los peronistas, al revés: deben demostrar que son honestos. En el imaginario social criollo los peronchos son chorros hasta que demuestren lo contrario.

 

‘Bali’ venció, a través de su delfín Pisano, y sonríe ancho. Sabe que no debe dormirse, que no puede darle a su impetuoso tren el mínimo resuello. A riesgo de hipotecar su juventud por la municipalidad, de avejentarse a un ritmo mayor que la mayoría de nosotros, porque encima es personalista y eso lo mella al cubo. Deberá timonear el desgaste, que les llega a todos, antes o después, con dignidad o con patetismo. Y el apetito del soberano: se sabe que el pueblo, cuando mejor está, más demanda. En un sentido gobernar funciona como la dieta: bajás rápido los primeros cinco kilos, después se complica. Cuidado con las demandas de segunda generación, que han tumbado a más de un campeón. Atenti, también, con la sintonía fina: el trazo grueso y vehemente garantiza producción pero a veces raja la tela.

Sus adversarios, muchos de los cuales lo ven como el enemigo aunque edulcoren sus discursos con cucharadas de tolerancia, se rascan la cabeza, contrariados. Qué hacer con un grano así, se preguntan. Esperar a que se agote solo o salte a las canchas de la A, sabe a un proyecto misérrimo para gente con tantos campeonatos.

 

Chino Castro

miércoles, 23 de octubre de 2013

Massa y su amenaza: “ganarle al gobierno nacional”


“(Massa, el Frente Renovador) la única opción para ganarle al Gobierno Nacional”, dice el slogan de campaña de Marcelo Salamanco, que es el candidato local de Sergio Massa, que a su vez es el candidato provincial de las corporaciones económicas y mediáticas. “Celebra la vida”, remata la canción de campaña en una suerte de oxímoron.
“No estamos ni a la derecha, ni a la izquierda, ni al centro, estamos en la vereda de enfrente de este modelo maldito (…)”, dice el slogan de Biondini, el candidato de los neonazis en Argentina.
Si repugnan ambos slogans, si provocan escalofríos, si dan miedo, por lo menos hay que rescatar que son sinceros. Que por fin, en el caso de la gente del intendente de Tigre, dice que lo que quiere hacer es derrotar al gobierno, que es lo mismo que decir que derrotar todos los programas sociales que el kirchnerismo lleva adelante.
Se ha dicho y con fundamento, que a la izquierda del kirchnerismo no hay nada. Y para demostrarlo alcanzan los partidos que se llaman a sí mismos de izquierda o progresistas. No necesitan que nadie venga a enrostrarle sus contradicciones, simplemente las tienen, cuando ni siquiera se solidarizan con una víctima si ésta víctima “es K”. Eso ocurrió acá, en Bolívar, cuando militantes kirchneristas fueron agredidos.
Ayer, decenas de miles de argentinos, fueron favorecidos en el sorteo del Programa ProCreAr, que les dará una nueva posibilidad (y no la primera, y no la última) de tener su vivienda familiar. Este plan es el más ambicioso de la Argentina en más de cincuenta años.
Alguien que está en la vereda de enfrente del Gobierno Nacional, sin dudas dará de baja el Programa, en exclusivo beneficio de los intereses inmobiliarios privados. Esto también se puede visualizar en Bolívar. El candidato de Massa en la ciudad está jugando a favor del radicalismo local, esto es muy claro. Y todo lleva a pensar que hay coherencia entre favorecer a los candidatos de la UCR y ubicarse contra un gobierno que propone viviendas sociales para paliar el déficit habitacional en lugar de construir barrios privados o edificios de departamentos.
Quienes quieren derrotar al gobierno nacional se quieren llevar puesto todo lo que en materia de restitución de derechos se ha logrado en esta década y quieren además, ponerle un tapón a la profundización de la política inclusiva.
Hay materias claves en las que el gobierno nacional tiene que ir a fondo para seguir incluyendo: eliminar el trabajo informal, ejecutar políticas serias de transporte público para todo el país, transformar y modernizar rutas y caminos, asegurar los derechos humanos en cárceles, democratizar la Justicia, y sigue la lista.
“El kirchnerismo ofrece huecos que podrían propender a cuestionamientos importantes, estructurales, sin olvidar el infierno desde el que partió y sin perjuicio de reconocerle todo lo bueno que recuperó y promovió. Pero ahí están una economía de alta concentración oligopólica, la carencia de una reforma tributaria integral, el déficit en las políticas ferroviaria y energética, la ausencia de un debate a fondo sobre la compatibilización entre desarrollo y cuidado del medio ambiente. Oh, sorpresa, las observaciones más fundadamente críticas sobre cuestiones como ésas provienen del propio kirchnerismo, como lo demuestra, entre otros, el último documento de Carta Abierta. El grueso opositor no produce una palabra en torno del modelaje económico, porque todas las que tiene son de una raigambre de derecha cuya admisión pública –aun con los ingredientes marcadamente conservadores de nuestro tejido social– sería indigerible. En ese sentido, correspondería acordar con Cristina en que solamente Macri blanquea su pensamiento auténtico (por supuesto que apartando sus condiciones intelectuales)” (Eduardo Aliverti, Página 12, lunes 21 de octubre, Pág.2).
Acá y por suerte, el candidato de Massa también blanquea, al menos respecto de las intenciones contra el gobierno de Cristina. Debería aclarar que “derrotar al gobierno nacional”, implica derrotar o al menos poner en serio jaque al gobierno de Bali Bucca y que esto último significaría un retroceso sin igual para Bolívar.
Porque el gobierno nacional a través de sus políticas públicas (jubilados, asignaciones universales, etc.) deja millones de pesos en el circuito económico local. Esto hay que decirlo y si no, que saquen la cuenta los almaceneros de barrio, cuánto de las jubilaciones de sus vecinas y vecinos, le permiten sostener sus negocios.
Si se dejan de construir las casas, las cloacas; si se detiene la obra pública, quedarían otra vez cientos de bolivarenses sin posibilidades de trabajo. De esto pueden dar cuenta quienes se incorporaron al mercado laboral a partir de las cooperativas o quienes proveen de materiales de construcción o aquellos que forman parte de una u otra manera, de ese circuito económico.
Bolívar está en camino de una clara transformación positiva y si bien el gobierno de Bali es perfectible, también es un gobierno diferente de todos lo que han tenido la sartén por el mango en los años de democracia. En sus poco menos de dos años de gestión se visualizan errores como es lógico esperar. Nadie que no sea un fanático, puede negarlo. También tiene matices que pueden atraer a unos más a que a otros y eso en sí mismo no está mal.
Pero, ¿alguien puede emperrarse en discutir los hechos que están al alcance de la vista? ¿Quién sería capaz de negar la existencia de las casas que durante años cuya construcción estuvo paralizada y ahora son habitadas por sus dueños? ¿Alguien puede asegurar que el Cine Avenida fue hecho por marcianos o algo parecido? ¿Se puede sentenciar con algún grado de seriedad que las cloacas para el barrio Pompeya forman parte de “un relato”’? ¿No es cierto que ya está la antena de la televisión digital para muchos vecinos que no pueden pagar el cable hagan uso de su derecho a la comunicación? ¿Es una fantasía que muchas familias bolivarenses hayan resultado favorecidas con los créditos ProCreAr y que ahora sí comiencen a transitar uno de los más prometedores caminos, que es el de la casa propia?
Ahora bien, si alguien, a pesar de lo indiscutible, elige ir en contra de estos cambios, debería explicar con claridad qué proyecto serio y realizable propone, con qué herramientas lo piensa lograr y con qué fuerzas sociales, con qué apoyos,(si son corporativos), piensa contar o cuenta.

No es posible que un concejal del Frente Renovador actúe en contra del gobierno nacional y a su vez no vaya en contra del gobierno de Bolívar. Querer ganarle a Cristina es querer ganarle a Bali. Y en Bolívar eso significa querer que gane el radicalismo, con lo cual queda dicho: el Frente Renovador, “juega” para la UCR y así si, se entiende el intrígulis y la promesa de retroceder. Inexorablemente.

domingo, 13 de octubre de 2013

UN RECORRIDO POR LA VIDA PERIODÍSTICA DEL ‘NEGRO’ MERLO, PARTE DEL ADN DEL DIARIO


Tinta indeleble

¿¿Pusiste la pava ‘Negro’?? ¡Dále, que ya voy! Metéle, ‘Negro’, no es lo mismo que antes, pero sí. Ahora yo pregunto, vos respondés. Estuvimos años en la misma vereda y ahora cambiamos, pero posta que, si alguien se fija bien, seguimos siendo los mismos que ayer nomás remábamos convencidos para transportar la noticia a cada hogar. Es que yo quiero que sea así, y seguro vos también.

 

Escribo este introito para graficar que no me resulta fácil ir a hacerle una nota a mi entrañable Rodolfo Sergio ‘Negro’ Merlo. Acaso esté escribiendo una de las notas de mi vida. Disculpen la auto referencia pero sepan que, si de periodismo hablamos, él es uno de los máximos responsables de lo que soy. Ahí voy, entonces, me arrojo al mar con todo lo que tengo, para una entrevista que, en algún sentido, es un desesperado alegato contra la marcha marcial del tiempo:

 

El ‘Negro’ Merlo viene de otro tiempo. Lleva en el cuerpo cristales de siglos viejos, pero en su mirada chispeante todavía pueden intuirse rayones de futuro. Ha de tener 64 o 65, no más. Y cerca de cuarenta de periodista, casi todos en LA MAÑANA. Dice que entró “por la ventana” al oficio, plena década del sesenta, según los clásicos de la historia la última en que el mundo experimentó grietas mayúsculas. Trabajaba en el estudio de Oscar Casimiro Cabreros (siempre fue bastante turro el ‘Negro’, se acuerda de los segundos nombres -o primeros- de todos los viejos de esa época, mamadera: a lo largo de la nota irán apareciendo Jorge Anacleto Cieza, Ciriaco ‘Tito’ Dufau, Libertario Oscar Ochoa. Había que llamarse así y firmar una nota, desapercibido seguro no pasabas). Un día lo necesitaron en el diario, otro emprendimiento del ‘viejo’ Cabreros, y allá fue a dar una mano, o mejor las dos. Entró a Deportes, junto a Jorge Anacleto Cieza. Pronto le tomó peso y pulso a cada palabra, y se mareó con el periodismo para siempre. Era la época del formato sábana y las linotipo, de teclear y teclear hasta arribar, metro más, metro menos, a ese barrio empinado en el que doña medianoche recicla la mugre de todo el día. Y después, a salir de copas y pool junto a los amigos. Una bohemia que ya no se curte en el utilitario mundo del periodismo.

Enseguida sería el corrector del diario, y más tarde también hombre de la Redacción, en donde sos todólogo o no existís: en el periodismo del interior no hay la posibilidad de especializarse, todos hacemos de todo. No ha de ser tan distinto de lo que ocurre en las grandes urbes porque como escribió alguien por ahí, y se lo cita a menudo: “el periodismo es un océano de conocimiento… de un centímetro de profundidad”.

En esos años de deslumbramiento con la profesión y el diario, el ‘Negro’ seguía la luz de uno de los grandes faros que ha tenido LA MAÑANA en sus seis décadas de historia: L. Oscar Ochoa, “el enorme Ochoa”, subraya su ex compañero. Había otros puntales, como ‘Valeca’ Pérez Risso, menciona. Obviamente eran parte del grupo de laburo los propietarios del matutino, Oscar Cabreros y Ciriaco Dufau. También estaba -o ingresó después, el dato no presenta mayor relieve- ‘Poroto’ Pérez. Por mi cuenta añado su nombre. Sé que el ‘Negro’ lo quiso mucho, y como testimonio póstumo de su afecto le escribió una conmovedora necro el día que se fue, en los albores de este siglo, que finalmente no vio la luz.

Con el tiempo, el faro sería Merlo.

Hasta que, tras décadas de domar la calle grabador y cámara siempre alertas, con los ojos chiquitos de cazador (ojos de carnicero, diría el ‘Flaco’ Spinetta), el ‘Negro’ clavó portazo. Se cansó, sencillamente, y rumbeó en busca de otros fuegos que le calentaran el alma. Se hizo vendedor de la firma Celies, que comercializaba artículos del hogar. Estuvo un mes en Tandil, y un mes y medio en Saladillo. Pero volvió, los teles no tienen olor a tinta. Al diario volvió, claro, ¿o con los transistores se puede escribir? Estamos hablando de la década del ochenta, cuando ya había canal local y empezaban a germinar las FM. En ese período de efervescencia política tras el hachazo oscurantista en la médula argentina, por LA MAÑANA pasaron todos los de entonces, algunos fugazmente y otros una pila: Oscar Florencio Bissio, que venía de antes, su hijo Oscar Andrés, Duilio Lanzoni, ‘Chamaco’ Valdez, Alberto Monte, Miguel Gargiulo y algunos más. Ya en los noventa fue ingresando a la Redacción una nueva camada de periodistas gráficos: Ale Córdoba, Ángel Pesce, Dani Roldán, Sebas Mesquida, quien suscribe, en abril del ’98. En las Redacciones aún quedaban tiempo y ganas para enseñar y aprender los tips del amasado periodístico, entendido como una labor artesanal cuasi despojada de los mandatos tecnológicos en boga que empujan al periodismo a prostituirse.

A esas alturas, con los soportes digitales todavía agazapados, el ‘Negro’ poros de tinta seguía ahí, incólume. Con viento en la camiseta y lengua de espadachín de esquina. Con luz de farolito barnizándole las arrugas. Con sus infaltables siestas (quien duerme la siesta tiene dos mañanas, decía siempre), sus solitarios de la última hora, sus nervios de tortuga baqueana cuando todos andaban a mil porque había que cerrar. Con sus llegadas tipo 10 de la mañana en la moto munido de aquél inolvidable bolso de cuero marrón del que tranquilamente podía asomar un hurón fumando en pipa, el pucho, los caramelos de miel que distribuía cual político en campaña, la Mylanta y el agua para hacerle ‘patancha’ a la gastritis. Y rollos de fotos hasta en los bolsillos de las orejas.

Corría el tiempo de descuento para la era del revelado manual. En eso también se anotaba el ‘Negro’, fotógrafo de raza. Los domingos a la tarde, en la cueva de atrás del viejo diario de avenida Venezuela, se celebraba un ritual que los que pudimos disfrutar no olvidaremos: el ‘Negro’ se disponía a la ceremonia del revelado. Portátil clavada en Continental y el fútbol (es fana de Boca, y en esos años seguía con pasión imbatible a Víctor Hugo, aunque “cuando dice que tal jugador le entra a la pelota, se me derrumba”, me expresó una noche, purista del idioma como siempre fue), la brasa del pucho por toda luz en el cuarto oscuro, y a parlare que se acaba el mundo. Él, claro, quien estuviera allí no tenía mucho más destino que escucharlo. Pero eran interesantes esas pláticas merlianas, regadas por laaaaargas pavas de mates que tenías que cebarle mientras laburaba. Son esas pequeñas grandes cosas que lamentás perder, cuando ya las perdiste y te empiezan a atacar las primeras perdigonadas de canas.  

 

En ese viaje marchábamos sacándole punta al incierto oficio de vivir, hasta que sobre el filo de los dos mil pegó su segundo portazo. Resultaría el chau definitivo. El tren frenaba de repente para que bajara un pasajero, y el viaje ya no sería el mismo nunca más. Cometo una infidencia y perdón, por última vez, por la auto referencia: recuerdo frescamente verlo lagrimeando en los raídos pasillos de la casona de Venezuela, haciendo crujir las maderas del piso con sus longevos zapatos marrones con cordones, cuando me contó que se iba. Estábamos mano a mano; esa tarde tal vez no hubo siesta para él. El ‘Negro’ ya no tenía la fiereza ‘del tipo que porta una tormenta’ (Enrique Symns dixit, en su necro por la muerte de Luca, ocurrida el día del cumple del creador de Cerdos & Peces). Nacía para RSM y para la gráfica local un Nuevo Día, el diario que surgió por una inquietud suya y de un par de trabajadores de prensa más, como Miguel Osovi y Rubén Piccirillo.

Nuevo Día duró menos que el atildado Brindisi en el descolorido ‘Rojo’, pronto se hizo de noche otra vez. El ‘Negro’ no estaba dispuesto a arrojarse la toalla sombría de los que ya no quieren pelear, y se forjó otro destino, otro nuevo día, distinto de todos sus anteriores: craneó una fábrica de papas fritas, Tato, que aglutinó manos y voluntades suficientes como para poner en pleno hervor la olla de la dignidad. Pero cuando por fin empezaba a irle bien, incluso en lo económico, un acv casi lo deja nocaut. Sin embargo, porfiado como siempre fue, el ‘Negro’ se levantó antes de que le contaran 10 y rápidamente rearmó su guardia con lo que le quedaba de fuerza y de fe.

Como todo el que sobrevive a un rayo que le emboca la cabeza, Rodolfo Sergio Merlo nació de nuevo casi a la par del siglo, y el nuevo se parece bastante al que conocimos. A pesar de las secuelas de un cimbronazo así, que no le ofrece cuotas ni a Cristo. Discute y habla menos, su perfil es un poco más bajo, pero hay fraseos merlianos, cierta conexión Pagani que todavía saca pecho. Y hay gestos clásicos suyos que brotan de su cara pequeña, sonrisas de duende de barro que siempre conservará lamparones de infancia.

Jubilado, hoy pasa sus días en su hogar de Barrio Latino. Se lo ve tranqui. Lo acompaña Marta, su mujer de toda la vida, lo rodean tres gatos y un perro. Sus tres hijos siempre andan por ahí. La tele y la radio, también. Los diarios, que sigue leyendo con fruición, completan su ecosistema hogareño. Del periodismo no se alejó, aunque ya no lo cultive como trabajador. “Escucho la sirena de los Bomberos o la ambulancia y me pongo eléctrico, quiero ir, saber qué pasó. Donde está el desastre está nuestra comida, lamentablemente venden más las tragedias que las buenas noticias”, se rinde.

Hizo de todo en el periodismo, nunca le huyó a nada, pero había algo que no quería ir a cubrir, los que no lo sabían que se enteren, un abrazo a Cabreros, Dufau, Cieza, ‘Valeca’ y todos los viejos de ayer: “esos pedorros desfiles de modelos”, asevera. En el rincón de enfrente, la política, acaso lo que más le haya gustado trabajar. Le encantaba cuando había sesión del Concejo, se preparaba con tiempo y entusiasmo, si hubiera metido en su bolso marrón un sánguche de milanesa por si se hacía trasnoche, no habría desentonado. Cubrir partidos de fútbol quizás fue su otro gran amor como periodista.

Y si de evocar se trata, rescata dos perlitas de su collar predilecto: en el primer escalón, la entrevista que le realizó al “presidente nunca votado”, el radical Ricardo Balbín, un emblemático número 2 de la política argentina. Fue el 20 de marzo de 1966, en el búnker radical de entonces, pegado a donde los Ravassi fijarían sus consultorios médicos, Laprida casi San Martín. RSM recién empezaba. Ese año, poco más tarde, conocería a Marta. La otra entrevista que cita ocurrió luego, y fue al “nunca bien ponderado ‘Bisonte’ Oscar Alende, ahí donde hoy es el Hotel San Carlos”.

 

Su trascurrir por el diario no fue un perenne nirvana, bien que tuvo sus gruesos bemoles. Sin embargo hoy rememora aquellos años con cariño, según delata su rostro de duende de barro. LA MAÑANA ha de ser una marca grande en el curtido corazón de este hombre grande, así como Rodolfo Sergio Merlo también grabó una marca indeleble en el diario de nuestro pueblo, en el alma de nuestro periodismo lugareño.

 

Estuvimos años en la misma vereda con el ‘Negro’. Pocos, pero intensos. Me saben a añares, de los que se eligen sin pensar, cada despertar. Los años que se quedan en uno para siempre, no tienen 31 de diciembre. Mañanas y mañanas arriba de su moto yendo a cubrir lo que fuera, de todo como en botica; tardes y tardes pasando por la Comisaría a última hora, para ver si pescábamos ‘algo’ con que sazonar una edición ‘blandengue’. Ahora cambiamos, pero posta que, si alguien se fija con la lupa del corazón, seguimos siendo los mismos cazadores con ética de antihéroes. Un buen par de beautiful losers, si no es mucho pedir. Es que se me antoja que sea así, y seguro a vos también, ‘Negro’ querido.

 

Chino Castro

 

Dedico este artículo a la familia del ‘Negro’, y especialmente a dos ex compañeros que llevo en el corazón: Hilda Sorhochar y Luis Bazar.



 
Un preciosista
El humo fosforescente del resultadismo poco a poco ha ido tapando, también, las arterias del corazón del oficio, y hoy el preciosismo es un valor de descarte en las cocinas periodísticas. Si apareciera Angelito Cappa en una Redacción, le tomarían una pruebita y rápidamente lo insertarían en el delicado mundo del todoterrenismo, so pena de comerse el cartel de ¡¡¡INSERVIBLE!!! si no fuera capaz de hacer muuuuuchas cosas en simultáneo, al margen de la factura de esas cosas. (A Pep Guardiola quizás le asignarían un lugarcito un poco menos fulero, porque viste bien y da la idea de chaboncito con plata.) Ése es el combustible moral del resultadismo: correr y correr sin levantar vuelo jamás, renunciar a jugar para seguir agachando la cabeza como perrito mojado frente al Imperio de la Fealdad Urgente y Ruidosa. Hoy el periodismo ya no seduce, te caza del cuello y te zamarrea, necesita impactar, ir a los bifes antes de pedir la primera cerveza. Está bien que periodismo y arte no son lo mismo, pero convengamos que algún lazo filial tienen, de primos lejanos si querés. Es que la estética también es ética, dejémonos de mentirnos/mentir.
 
A su modo algo anticuado y cascarrabias, el ‘Negro’ Merlo era un preciosista.
Chino Castro





Este escrito vio la luz en el suplemento especial que el diario LA MAÑANA publicó en septiembre del corriente, a propósito de sus sesenta años de historia.